Santo en la Web y en la Red
Invitado

Como luchar contra la corrupción

Los constantes escándalos y denuncias por corrupción en Argentina en los
últimos años han dañado la credibilidad en las instituciones. Hoy somos testigos
de un sentimiento general de desilusión pública y tensiones sociales y políticas.
La Argentina viene de muchos años de deterioro en la calidad institucional, con
organismos de control prácticamente inexistentes, utilizados por el gobierno
como un arma de persecución a opositores, quienes no adherían al proyecto y
era un instrumento de encubrimiento a las prácticas delictivas de socios,
testaferros y funcionarios públicos enriquecidos.
Para terminar con el círculo vicioso de corrupción, negocios espurios, y falta de
transparencia resulta indispensable diseñar e implementar una política de
prevención, detección, investigación y sanción de los delitos de corrupción a
partir del correcto funcionamiento de nuestro sistema de control. Necesitamos
organismos de control eficientes e independientes y con incidencia efectiva en
la vida de nuestros ciudadanos.
El sector privado muchas veces es parte del problema de la corrupción. En la
actualidad, los delitos de corrupción poseen una complejidad que hace
necesaria esta visión más integral. En la mayoría de los casos –o por lo menos
los más resonantes– las empresas juegan un rol central en la comisión de estos
delitos. Por ello, la sanción de un marco normativo que establezca mecanismos
de prevención y, eventualmente, sanción a las personas jurídicas que cometan
hechos de corrupción, es imperativo para atacar el problema en su amplitud.
No obstante, más allá de las sanciones penales, es importante que el Estado
establezca mecanismos de prevención claros que estimulen a las empresas a
llevar adelante su actividad con integridad y transparencia, de modo que
disminuyan los riesgos de corrupción tanto en el sector privado como en el
sector público.
Se suelen pensar los delitos de corrupción como algo lejano, sin mirar la
vinculación que tienen con la vulneración de derechos. Vemos diariamente
noticias donde nos hablan de miles de millones de pesos en coimas, en lavado

de dinero, en delitos donde participan funcionarios públicos enriquecidos. Es un
torbellino que a veces nos agobia y terminamos olvidando. Pero tenemos que
entender que la corrupción es uno de los mayores obstáculos para que el
Estado cumpla con su obligación de proteger a los derechos de las personas.
Muchas veces escuchamos hablar en los últimos años de NUNCA MAS DE LA
CORRUPCION. Pero para que realmente ocurra, debe impulsar un compromiso
político serio y firme que incluya a cada uno de los miembros del Poder
Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Y para ello necesitamos un adecuado sistema
de controles para que la práctica corrupta (y el corrupto) sea sancionada. Pero
además del compromiso de los miembros de los poderes mencionados,
necesitamos estar convencidos de que se requiere el trabajo y esfuerzo de
todos los miembros de la sociedad. Todos somos responsables en la lucha
contra la corrupción.

 

Por Silvina Martinez
Abogada de Margarita Stolbizer. Denunciante caso Hotesur y Los Sauces.