Santo en la Web y en la Red
Invitado

Derechos Humanos del Siglo XXI.

El acceso a los servicios básicos impacta directamente en la calidad de vida de las personas. Es determinante para su salud y también para su desarrollo.

En el año 2016, el 46% de nuestra población todavía no tiene cloacas. El porcentaje de gente que carece de agua potable es menor (16%), pero no por eso menos significativo. Son 7 millones de personas que todos los días deben salir a conseguir agua para beber, para la higiene personal y para la preparación de alimentos.

Estas son las cifras de la pobreza estructural que muestran cómo vive hoy gran parte de los argentinos en un país en el que, como sinceró recientemente el Instituto Nacional De Estadísticas y Censos (INDEC), una de cada tres personas se encuentra por debajo de la línea de la pobreza.

La falta de agua potable y cloacas aumenta las chances de contraer enfermedades. Se estiman diez años menos de vida para una persona que nunca tuvo acceso a estos servicios en comparación con otra que siempre los tuvo.

Un chico que no puede ir al colegio porque está enfermo es un chico que se atrasa en sus estudios, y es también una madre o un padre que no puede ir a trabajar o deja de cuidar a sus otros hijos.

Es indispensable atender esta situación lo antes posible para que todos tengan las mismas oportunidades de crecer, tener una vida digna y desarrollarse sin importar el lugar donde hayan nacido. Por eso el Presidente Mauricio Macri ha fijado como uno de sus objetivos de gobierno la expansión de los servicios de agua potable y cloacas a todos los argentinos.

El primero de los ejes del Plan Nacional del Agua que estamos llevando a cabo en el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda tiene como meta alcanzar una cobertura del 100% de agua potable y del 75% de saneamiento.

La puesta en marcha de este plan, que implica la colocación de 85.000 km de nuevas cañerías, la construcción de nuevas plantas, y la modernización de los sistemas de potabilización y tratamiento existentes, requiere una inversión 21 mil millones de dólares.

En este momento estamos haciendo más de 400 obras de agua y saneamiento en simultáneo en distintas partes del país, con especial énfasis en saldar una deuda histórica con nuestros compatriotas del norte.

Más de 190 obras de agua potable y cloacas beneficiarán a millones de vecinos de las provincias de Chaco, La Rioja, Jujuy, Salta, Tucumán, Formosa, Misiones, Santiago del Estero, Corrientes y Catamarca. Son obras que, además, demandan mucha mano de obra y van a tener un fuerte impacto en el empleo local.

En Gran Resistencia, Chaco, por ejemplo, estamos construyendo una nueva planta de tratamiento de líquidos cloacales que mejorará las condiciones sanitarias y ambientales en las que viven 400 mil personas. Mientras que en las localidades de El Pintado, Wichi, El Sauzal, Nueva Pompeya y Fuerte Esperanza, ya están en marcha las obras para que 42 mil chaqueños tengan agua potable.

En Formosa, por su parte, nunca antes se realizó una inversión tan importante en un tema tan delicado para la población como es el agua potable. En esta provincia ya arrancamos con las obras de una planta en la ciudad de Clorinda que beneficiará a 360 mil personas.

Llegó el momento de hacer esas obras que en muchos casos no se ven, llevan tiempo y no tienen rédito electoral, pero son aquellas que realmente cuidan a los argentinos. Las que solucionan sus problemas.

Para poder lograrlo es muy importante que trabajemos con las provincias y los municipios todos juntos, independientemente de nuestro color de camiseta partidaria.

Necesitamos tener un Estado más presente que solucione esos problemas de los argentinos que hoy, en pleno Siglo XXI, ya deberían estar resueltos.


Por Rogelio Frigerio.
Ministro del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la Nación.