Santo en la Web y en la Red
Invitado

EL ESTAR A DERECHO CON SOLUCIONES INJUSTAS

El caso Brian Aguinaco, despertó una vez más las alertas gubernamentales para plantear la necesidad de revisar la legislación penal juvenil, anunciando que se formará una comisión de especialistas para debatir el tema durante el corriente año y poder redactar un proyecto de ley que se debatiría en el Congreso en el 2018. Este proyecto lo anunció el Ministro de Justicia quien manifestó que se analizará bajar la edad de punibilidad actual de l6 a 14 años de edad. Entre otros argumentos se sostiene que en la región la edad de imputabilidad de los menores es inferior a la vigente en nuestro país, por lo que es necesario adecuar la edad de los menores que delinquen en Argentina al resto de los países que nos rodean.

Este tema resulta muy sencillo para exponerlo como campaña electoral, ya que de esa manera se puede llegar a la población con un razonamiento falaz, diciendo que se mejorará los niveles de inseguridad que tanto preocupan a la sociedad, reduciendo la edad de imputabilidad de los menores que cometen delitos, pero en realidad nada se dice cómo se debe prevenir la comisión de delitos, o cómo trabajar en la recuperación de jóvenes delincuentes que están comprometidos con el consumo de sustancias adictivas y menos aún como generar fuentes laborales para esos jóvenes que nacieron y crecieron en zonas y en familias marginales.

Lo ocurrido en el Barrio de Flores de la Ciudad de Buenos Aires es tan doloroso como aciago, nadie puede ser indiferente al dolor de un niño que muere por un hecho de inseguridad. Claro, pero sobre tal acontecimiento se responsabiliza a un menor de 15 años, también llamado Brian, se afirmó que disparó su arma que hirió al otro chico que finalmente falleció. A partir de ello toda la conmoción y toda la reacción negativa frente a tal hecho y las autoridades, tal como ocurrió cada vez que un menor  comete un delito grave hablan de reformular la legislación penal juvenil, siendo necesario reducir la edad de imputabilidad de 16 a 14 años de edad. Entiendo que esa no es la solución, sino que es necesario que el Estado comience a implementar una política global donde educación, salud y generación de fuentes laborales sean pilares angulares de la gran política de prevención, que en definitiva es de lo que se carece en estos tiempos. Modificar el sistema penal juvenil como lo plantea el gobierno actual, es interesante, pero no es posible, hacerlo de manera reaccionaria y espasmódica como lo están presentando, sino que entiendo que antes de pensar en normas penales y la incorporación de chicos cada vez mas chicos al proceso penal, es necesario trabajar en lo antes enunciado, porque no se gana nada buscando reprimir, sin haberse hecho lo necesario para prevenir los hechos ilícitos, y esa prevención tiene mucho que ver con temas de índole social, de carencias y conflictos que los ubicamos en marginalidad, drogadicción, violencia social etc. De allí que sostenga que previo a todo, hay que trabajar en la prevención, capacitando e invirtiendo lo necesario, pero sin admitir que no dan los presupuestos, porque de ser así, entonces el fracaso será la meta.

Volviendo al caso Brian, el menor que se lo presenta como victimario es un chico que proviene de una familia inserta en el delito, con un padre involucrado en narcotráfico y que fuera expulsado del país, una mamá que también está bajo proceso judicial con una prisión domiciliaria y con un hermano también con problemas ilícitos. Teniendo en cuenta ese panorama, el medio de vida donde se crió ese chico no es de lo mejor, y si creció en un medio violento donde violar la ley es lo común, como puede reaccionar ese chico frente a la vida sino aplicando lo que vivió y aprendió con su familia?. Claro que eso no es justificativo del hipotético accionar en el hecho que se analiza, y digo hipotético porque no hay prueba contundente que permita aseverar que ese chico es autor o partícipe del ilícito que investiga la justicia..

Aún así analizando que una vez ocurrido el hecho, Brian Joel ayudado por su madre, viaja a la República de Chile, donde es recibido por su padre, pero aprehendido por Interpol y repatriado a  nuestro país. Es de destacar que la progenitora viola la prisión domiciliaria dispuesta por la justicia, para ayudar a su hijo a salir del país.

El Juez interviniente conforme lo determina la ley 22.278, declara no punible al menor dicta un sobreseimiento y autoriza a que el mismo viaje a la República del Perú, donde viven sus abuelos que según su criterio serían los que se encargarían del joven. Si bien es cierto hay normas que determinan plazos muy cortos, no lo es menos que un magistrado puede tomar ciertas previsiones antes de resolver una cuestión como es el destino de un chico a quien se señala como autor o partícipe de un homicidio. Entre ellas está la de requerir un informe socioambiental en el domicilio de los abuelos, para conocer su situación y evaluación social, ya que se entiende que si el joven no puede estar con su familia nuclear, la situación de los familiares que lo acogerán debería ser conocida por el Juez, y para hacer efectivo ese informe, debe ser requerido por medio de un exhorto diplomático, que requiere su tiempo, pero nada de eso se hizo, por eso entiendo que desde el juzgado interviniente se optó por un camino de soluciones hedónicas es decir un camino corto con la ley del menor esfuerzo, en menos de diez días se remitió al menor a la República del Perú y para que esté con sus abuelos, pero en el Aeropuerto de Lima, no lo recibieron sus abuelos, sino su padre, que no tenía ningún impedimento para recibir y hacerse cargo de su hijo. El juez podría haber tomado una medida de seguridad hasta tanto estén cumplidos los requisitos para saber dónde y con quien permanecería el joven en Perú, pero como mencionara antes hay normas con plazos cortos y desde ciertos sectores se presiona para que esos plazos se cumplan, sin importar lo justo o injusto de resolver sometido a esos plazos.

En base a lo expresado, el Juez actuó conforme a derecho? Sobre este punto debo decir que actuó conforme al literal texto de la ley, sin darse lugar para interpretarla, es decir, actuó conforme a derecho, pero la resolución fue justa?. Entiendo que no, porque el hecho de trasladar al joven a Perú, si bien es cierto el mismo no es punible conforme a la ley argentina, y por ende no puede ser sometido al proceso penal, ello no es impedimento a que el juez previo a resolver cuente con los medios probatorios necesarios que evaluaran a quien lo recibiría en el otro país, ya que esa medida se tomaría en consideración del interés superior del niño que se desprende de la Convención de los Derechos del Niño. Los resultados están a la vista, el padre es quien retiró al  joven del aeropuerto.

A ello es necesario agregar que dictar el sobreseimiento en razón de no contar la edad de punibilidad, es una manera de no procurar la verdad de los hechos y esto es una falencia de la ley, ya que después de todo lo acontecido, y habiéndose señalado a Brian Joel como autor del homicidio de Brian Aguinaco, nunca hubo un reconocimiento y no hay certeza de que ese joven tuviera participación en el homicidio que se investiga. Suponiendo que con el tiempo se acredite que no tuvo participación, quien le sacará la carga de habérsele señalado como el autor de la muerte de un  chico de su  misma edad?

La muerte de Brian Aguinaco es totalmente injusta, no tendría que haber ocurrido, todo lo sucedido después, también resulta injusto, ya que sin investigar se llegó a una condena social y se resolvió conforme al texto de la ley dejando un sabor a nada  no solo a los padres del chico fallecido sino de la sociedad en general, y no quiero con esto decir que la justicia debe fallar para que la sociedad quede conforme, sino que la justicia es como dijo Santo Tomas, darle a cada uno lo que le corresponde, de allí que como dijera el Juez, actuó conforme a derecho, pero su resolución, entiendo no fue justa.

Rodolfo Enrique Brizuela