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Invitado

Es hora de derribar barreras

Cada persona reacciona de una forma diferente a las circunstancias imprevistas de la vida. Cuando me tocó vivir el accidente que me transformó, de un día para el otro, en una persona con discapacidad, desperté sintiéndome la misma Gabriela de siempre. Mis ilusiones estaban intactas, mis planes continuaban siendo los mismos, mi amor por mi familia o mi decisión de dedicarme al servicio público no habían cambiado en lo más mínimo. Mis piernas ya no conseguían moverse, pero en lo más profundo de mi ser, no me sentía diferente. Comencé a sentirme una persona con discapacidad cuando iba a hacer un trámite en un edificio que no tenía rampa, cuando no podía tomar un ómnibus, cuando un baño en un edificio público tenía la puerta demasiado angosta para que pase mi silla. Fui descubriendo que el mundo está lleno de pequeñas y grandes barreras que dificultan la vida de personas que vivimos con discapacidad. Descubrí también que, en cierta forma, yo era una privilegiada porque contaba con una familia que podía ayudarme y vivía en la Ciudad de Buenos Aires donde realizar los tratamientos de rehabilitación es más accesible. Pero también entendí que esa no era la realidad de millones de argentinos y argentinas con discapacidad que viven en lugares distantes, que no tienen recursos para costear su rehabilitación o son relegados a la hora de disputar un puesto de trabajo. Aprendí que cuando a las barreras de la discapacidad se le suman las barreras de la pobreza y principalmente de la indiferencia, casi sin percibirlo, un país se priva a si mismo, de la contribución de millones de personas. No hay más tiempo, llegó la hora de unirnos y trabajar juntos como nunca antes para derribar esas barreras que nos limitan como personas y como nación. Para eso creamos la Agencia Nacional de Discapacidad y nos pusimos a trabajar en el primer Plan de Discapacidad de la historia de nuestro país. Un plan participativo y dinámico que precisa comenzar por las cosas más básicas: Cuántos somos? Dónde estamos? Qué necesita cada uno de nosotros? Cómo distribuir los recursos que tenemos para que aquellos que más necesitan tengan prioridad/reciban más. Nuestra meta es derribar todas las barreras para que, algún día no muy distante, tengamos un país realmente para todos y donde las personas con discapacidad seamos simplemente personas. Y lo vamos a lograr. Una anécdota final. Pocos días después de prestar juramento como vicepresidente, una señora se me acercó y me dijo que era increíble hasta dónde yo había llegado. Que ella me admiraba porque en mi lugar, nunca se hubiera recuperado de algo así. Yo le agradecí sus palabras pero también le dije que, en cierta forma, mi discapacidad me había enseñado que una barrera no es sólo un obstáculo. Es también un desafío. Y los desafíos existen para ser superados.

 

Por Gabriela Michetti
Vicepresidente de la Nación Argentina