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Jubilados: año nuevo, deudas viejas

Luego de doce años de gobierno Kirchnerista y después de la campaña 2015 y el primer año de gobierno Macrista, los argentinos acumulamos muchas ilusiones y expectativas creyendo que nuestra calidad de vida mejoraría. En especial, nuestros jubilados y pensionados, quienes renovaron la esperanza de tener un salario que les permita vivir dignamente.
 
Lamentablemente, el balance es negativo en cuanto a promesas cumplidas. Llegamos a Diciembre con un haber mínimo jubilatorio de $5.659, mientras que la canasta básica para un jubilado es de $14.062. Alrededor de tres millones y medio de jubilados y pensionados no llegan a cubrir el 40% de la misma. Ello significa, para decirlo sin tapujos, que el Estado condena a las personas mayores a vivir bajo la línea de pobreza.
 
Recibir un bono de fin año es insuficiente y no debe hacernos olvidar de los derechos que amparan a los trabajadores y a los abuelos. Nuestra constitución establece que el haber jubilatorio debe ser sustituto del sueldo del trabajador activo de forma tal que le permita preservar sus condiciones de vida. Esto es lisa y llanamente el histórico reclamo del 82% móvil.
 
La famosa “Reparación Histórica”, de la que el gobierno hizo alarde durante todo el año, fue engañosa y significó en verdad que solo una minoría obtenga aumentos de entre 2 .000 y 3.000 pesos y el resto fueron sumas ridículas que promedian el 10.5% por lo que en realidad la famosa reparación histórica se ha convertido es un “Reajuste administrativo”.
Tampoco se incorporó en esta (mal llamada) reparación a los sistemas transferidos, retiros y pensiones de sistemas de seguridad, fuerzas armadas, gendarmería prefectura, docentes primarios, secundarios, terciarios y universitarios.En realidad son más los que quedaron fuera que los beneficiados.
Otro tema por el que sufrimos todo el 2016 son las rentas vitalicias. Desde la comisión de previsión social, logramos acordar una ley para que los beneficiarios perciban un haber mínimo, pero no logramos ser escuchados por el oficialismo y la ley duerme en los cajones de la comisión de presupuesto.
 
Es cierto que se recibió un país atado con alambres, con sus arcas vacías, con una desocupación disfrazada con subsidios y planes, y un sistema previsional en terapia intensiva. Tampoco puede negarse que tenemos una crisis social: la cultura del trabajo, ese despertador que suena cada mañana para avisarnos que es hora de ir a trabajar, ha dejado de funcionar en muchos hogares.
 
Desde hace años, el pago para jubilados y pensionados depende más de la recaudación impositiva que de la previsional, justamente por la falta de empleos genuinos, por el trabajo en negro, esa maldita costumbre de recortar gastos por lo mas delgado de la cuerda: los trabajadores. Esta es una costumbre tan arraigada que hasta el Estado incumple leyes laborales.  
 
El nuevo gobierno no recibió una situación fácil, pero también es verdad que hizo muchas promesas que este año no cumplió. Por el contrario, profundizó la transferencia de recursos de los sectores trabajadores a los mas pudientes.
 
Como sociedad toda, seguimos en deuda con nuestros abuelos y abuelas, quienes tanto dieron para construir esta nación. Hoy merecen una vida activa y digna. No descansaremos hasta logralo. Desde nos toque luchar, daremos la batalla en favor de nuestros trabajadores y jubilados.
Mirta Tundis
Diputada Nacional