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¿Para que sirven las vacunas? ¿Son seguras?

Las vacunas han contribuido de forma fundamental al bienestar de la población, reduciendo en forma importante la incidencia de enfermedades inmunoprevenibles, en algunos casos logrando la eliminación de una enfermedad de una región o país, o finalmente su erradicación a nivel mundial.

Se dice que junto con el acceso al agua potable son las dos acciones de mayor impacto en la salud de la población.

El objetivo final de la inmunización es la erradicación de la enfermedad; el objetivo inmediato es prevenir la enfermedad en individuos o grupos.

Muchos autores han señalado recientemente que los dos elementos cruciales del éxito de las vacunas contra las enfermedades transmisibles, son la inducción de memoria inmunógena de larga duración en los vacunados, y la generación de “inmunidad colectiva o de grupo” que permite aumentar el control de las enfermedades en las poblaciones, Así como la vacunación significa una protección personal que se traduce en una menor susceptibilidad individual a la infección, la inmunidad colectiva constituye una protección que se manifiesta en una reducción de la infecciosidad en el grupo.

Es por eso que decimos que las vacunas son solidarias, protegen en forma individual pero también garantizan la protección de una comunidad cuando las coberturas de vacunación son elevadas.

Las vacunaciones sistemáticas que se administran en la infancia mediante programas, es decir mediante la administración de un conjunto de vacunas a cada población en forma anual de recién nacidos, persiguen de forma primordial bloquear la transmisión de determinadas infecciones.

Estos programas van dirigidos a alcanzar una deseada proporción crítica de vacunados (Pc) para conseguir un nivel de resistencia en la comunidad que prevenga la aparición de epidemias además de conferir protección individual.

Además, la disminución del riesgo de la enfermedad en la población requiere un nivel mínimo de protección comunitaria y una eficacia adecuada de las vacunas. Para la mayoría de ellas, la alta cobertura en la comunidad produce una reducción de la circulación del agente y consecuentemente, del riesgo de infección.

La inmunización  consiste en la inducción y producción de una respuesta inmunitaria específica protectora (anticuerpos y /o inmunidad mediada por células) por parte de un individuo sano susceptible como consecuencia de la administración de un producto inmunobiológico, la vacuna. El  objetivo es producir una respuesta similar a la de la infección natural, pero sin peligro para el vacunado. Se basa en la respuesta del sistema inmunitario a cualquier elemento extraño (antígeno) y en la memoria inmunológica. La vacuna puede elaborarse con un microorganismo, una parte de él, o un producto derivado del mismo (antígenos inmunizantes).

Inmunización activa:

Se refiere a la producción de anticuerpos en respuesta a la administración de una vacuna en cuyo caso es artificial. La natural se adquiere por el padecimiento de la enfermedad y es generalmente permanente.

De tal forma que existen dos formas de adquirir inmunidad activa:

  • Inmunidad activa natural.- se genera por estimulación directa del sistema inmunológico del individuo ante la presencia de la enfermedad.
  • Inmunidad activa artificial.- se genera por la sensibilización del sistema inmunológico mediante la introducción de microorganismos atenuados, inactivados o sus fracciones, conocidos como VACUNAS.

Vacunas sistemáticas: presentan un interés individual y comunitario, por lo que se aplican a la totalidad de la población (excepto contraindicación), dentro de los programas de Salud Pública (calendarios vacunales) para conseguir elevadas coberturas vacúnales que aseguren niveles adecuados de inmunidad colectiva frente a distintas enfermedades (difteria, tos ferina, poliomielitis, sarampión, rubéola, parotiditis, enfermedad por Haemophilus influenzae tipo b, hepatitis B). La vacuna antitetánica también se considera sistemática aunque sólo confiere protección individual.

Las 5 cualidades principales que debe reunir una vacuna para su aplicación efectiva son:

  • Seguridad

Es una propiedad fundamental de cualquier vacuna. Las vacunas deben ser seguras, lo cual no quiere decir que no puedan tener efectos secundarios.

El grado de seguridad exigido a una vacuna está en relación con la gravedad de la enfermedad que se evita con su administración.

  • Inmunogenicidad

Es la capacidad de un agente infeccioso de inducir inmunidad específica.

  •  Eficacia

Se conoce como eficacia de una vacuna a los resultados o beneficios de salud proporcionados a los individuos cuando esa vacuna es aplicada en condiciones ideales. La eficacia de una vacuna está en función de su inmunogenicidad (capacidad de generar el tipo apropiado de respuesta inmunitaria: humoral, celular o ambas), del período de duración de la protección conferida, en el lugar adecuado (torrente sanguíneo, mucosas) y frente al antígeno adecuado (antígenos inmunizantes).

  • Efectividad

Se considera efectividad de una vacuna a los resultados o beneficios de salud proporcionados por un programa de vacunaciones en la población. La efectividad depende de factores como la aceptación y accesibilidad de la población a la vacuna, la pauta correcta de administración (dosis, vía, lugar, técnica), la conservación y manipulación  adecuadas, etc.

  •  Eficiencia

La evaluación de la eficiencia se efectúa comparando los beneficios de salud de la intervención aplicada a la población objeto en condiciones reales. Es la relación entre la efectividad vacunal y los recursos movilizados para el desarrollo del programa.

La eficiencia está muy influida por el precio de la vacuna y por la incidencia de la enfermedad en los diferentes grupos de población. Sólo si se ha demostrado la efectividad del programa se debe evaluar su eficiencia mediante los siguientes estudios:

Análisis costo – efectividad. Los costos se valoran en términos monetarios (costos de la vacunación y costos del tratamiento de los efectos secundarios de la vacunación), y las consecuencias deseables del programa de vacunación en efectos de salud (años de vida de calidad ganados, infecciones evitadas, muertes evitadas, años de vida ajustados por calidad ganados, días de morbilidad o invalidez evitados, etc.). siempre las vacunas son costo efectivas y un bien social que debemos cuidar.

Análisis costo – beneficio. Los costos (del programa de vacunaciones: costo de la vacunación + costo de los efectos secundarios de la vacunación) y los beneficios (costos directos e indirectos de la enfermedad sin el programa de vacunaciones – costos directos e indirectos de la enfermedad con el programa de vacunaciones) se valoran en términos monetarios. Permite la evaluación económica intrínseca del programa (¿los beneficios económicos del programa superan los costos?) y la comparación entre programas alternativos con objetivos similares o ampliamente divergentes (¿existen otros programas que puedan proporcionar a la comunidad mayores beneficios que éste?, ¿estaría el gasto mejor empleado en otro tipo de programa?).

En muchas ocasiones es necesario vacunar a individuos que no han recibido vacunas previamente o que no han completado su calendario de vacunación de forma regular, de acuerdo a lo recomendado. Cuando  lo  inician tardíamente, lo han interrumpido o han sido vacunados en otros países  se debe adaptar el calendario vigente teniendo en cuenta las vacunas recibidas y la edad diferente a la indicada

En caso de interrupción de los esquemas de cualquier vacuna, se continuará con las dosis faltantes sin interesar el tiempo transcurrido desde la última dosis. NO es necesario reiniciar el esquema en ninguna circunstancia.

En todos los casos el carnet de vacunación o la libreta sanitaria debe llevar anotada la fecha de la dosis aplicada, el número de lote de la vacuna y el establecimiento en el que se vacunó.

Es fundamental registrar en el carnet  y en el registro disponible: El registro permite evitar errores y facilitar el seguimiento del niño o adulto vacunado.

Es importante tener claro que la vacunación es un derecho que debemos ejercitar, y no tan solo una obligación.

 

Por la Dra. Ángela Gentile
Infectóloga Pediatra y Jefa de Epidemiología del Hospital de Niños Gutiérrez