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Lo Que Hay Que Saber

Desarrollan una nueva planta móvil para potabilizar agua con arsénico. Por Stella Bin.

En Argentina 4 millones de personas viven en áreas donde el agua tiene altos niveles de este elemento químico, silencioso pero letal para quienes lo consumen.

El Centro Química del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) desarrolló una nueva planta potabilizadora capaz de proveer 5 litros de agua saludable diarios por habitante a poblaciones de hasta 500 personas. Este es un nuevo esfuerzo de los técnicos del INTI, que buscan mitigar el impacto silencioso pero letal que tiene el agua contaminada con arsénico sobre unos 4 millones de habitantes de Argentina.

La problemática no aparece en la agenda política. Sin embargo, involucra a 1 de cada 10 personas que viven en zonas con altas concentraciones de arsénico en aguas subterráneas. Esto significa que están expuestas al consumo de agua contaminada por este químico, que puede causarles enfermedades neurológicas y cardiovasculares, cáncer y problemas durante el embarazo, entre otros trastornos. Los datos fueron revelados por una investigación realizada por el Centro Cochrane Argentino IECS, institución académica afiliada a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

En la misma línea, la falta de compromiso e inversión público y privado durante décadas en el suministro de agua potable sólo han agravado la situación. De hecho, el estudio demuestra que en varias localidades los valores de arsénico en el agua, por encima de los permitidos, son los mismos o muy similares entre los de agua de pozo y los de agua de red.

El Centro INTI-Química investiga el tema desde 2007. Para 2009 ya habían logrado desarrollar un modelo de intervención para abordar la problemática del arsénico en agua de consumo, haciendo foco en aquellas poblaciones, rurales y dispersas, que no cuentan con un sistema de distribución de agua por red y que poseen servicio eléctrico. Así fue que desarrollaron un dispositivo para abatimiento de arsénico de aplicación rural.

La primera intervención realizada fue en la localidad de Taco Pozo, provincia de Chaco. Allí, entre 2011 y 2014, se instalaron dispositivos rurales que abastecen 35 litros de agua segura por día para poblaciones de 10 o 15 alumnos.

“Ahora, con el diseño de esta nueva planta -que funciona con tecnología de coagulación filtración-, cambiamos de escala. Pasamos a atender a poblaciones de 500 habitantes. El equipo que empezaremos a fabricar podrá procesar 2500 litros diarios de agua libre de arsénico para beber y preparar alimentos”, explicó entusiasmado Gonzalo Difeo, integrante del equipo de INTI-Química que diseñó la planta potabilizadora.

Los dos primeros prototipos de este equipo serán construidos por cooperativistas en el Polo Productivo Ezeiza, Provincia de Buenos Aires. “Además de capacitar a los jefes de los talleres del Polo, una vez que el Ministerio de Desarrollo Social determine en qué municipio se quiere instalar la primer planta, el INTI realizará los estudios de prefactibilidad y determinará si la tecnología de la planta es la apropiada para el tratamiento de esas aguas”, sostuvo el ingeniero Difeo.

Por su parte, desde la Secretaría de Economía Social del Ministerio, de la que depende el Polo Productivo Ezeiza, especificaron que ya se están haciendo todos los preparativos técnicos para comenzar a fabricar los prototipos. “Estimamos arrancar durante el mes de octubre y deberían estar concluidos al mes de iniciada su producción.

La idea es que se sigan fabricando estos equipos en el Polo. De hecho, estamos analizando replicar esta capacitación en otros polos productivos ”, adelantaron.

Según puntualizó Difeo: “los municipios que adopten estas plantas podrán decidir la forma en que hacen llegar el agua tratada a sus habitantes. Podrán hacerlo en bidones, con camiones cisterna o si tuvieran a su cargo una red de agua, inyectarla a la misma”.

Porque, cabe aclarar que el INTI sólo puede dar respuesta a pedidos de los municipios.

Cómo saber si el agua que consumo es saludable

“No damos soluciones a particulares. Pero, cuando los ciudadanos se contacta con nosotros, que lo hacen todo el tiempo, les aconsejamos:

  1. Realizar un análisis para verificar la calidad del agua. El mismo se puede hacer en los laboratorios de INTI Química.
  2. Si el resultado arroja que la calidad del agua no es apta para consumo humano, le extendemos un documento especificando el resultado y les recomendamos que informen al municipio para que contacte al INTI con el fin de recibir asistencia técnica”, detalló Difeo.

Cuando los ciudadanos logran que el municipio se contacte con el INTI, el centro Química le solicita información de antecedentes hidrogeológicos y registros históricos de la calidad de agua, entre otros datos. Una vez reunida la documentación necesaria, caracteriza el agua, evalúa la mejor solución aplicable en cada caso y ofrece la instalación de la planta indicada, la capacitación de los operadores y la asistencia técnica cada vez que el municipio lo requiera.

La instalación de equipos que filtran el arsénico del agua no demandan una inversión imposible de realizar para un municipio. Por caso, la última planta desarrollada por el INTI, que permite potabilizar 2.500 litros diarios “cuesta unos $120.000, entre los materiales para su construcción y el montaje de la misma. Mientras que los costos de operación varían dependiendo de la cantidad de arsénico que haya en la zona. De todos modos, la planta está preparada para ser operada por una sola persona con conocimientos técnico básicos”, informó Difeo.

Otro dato que puede ayudar a dimensionar el costo de esta planta, es cuánto gasta gasta una pareja con dos hijos en agua potable por mes. En la ciudad de Pehuajó, por caso, invierte $700 en bidones de agua mineral para beber y cocinar alimentos, más $397 que le factura la empresa Aguas Bonaerenses Sociedad Anónima (ABSA). Aunque el agua que envía ABSA además de contar con niveles de arsénico, según el estudio ya citado, muy por encima de los permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Código Alimentario Nacional (CAA) llega con tan poca presión que no sube a los tanques. Por lo que muchas familias ya optaron por instalar una bomba con la que extraer agua de pozo para higienizarse y cubrir otros usos del agua en la casa.

De todos modos, es importante observar que las población más afectada es la rural, porque es la que cuenta con menos información y recursos económicos. De allí que en el Centro INTI-Química ya están evaluando ”trabajar en un próximo modelo del equipo potabilizador que sea netamente automático, que funcione con energías limpias, destinado a zonas rurales donde no cuentan con electricidad”, adelantó Difeo.

La planta que acaban de diseñar funciona a partir de energía eléctrica 220 w y el espacio necesario para su instalación es de 3 metros de largo por 2 metros de ancho y 3,5 metros de profundidad.

Más allá de los desarrollos del INTI vale señalar que tanto la Universidad Nacional de La Plata como el CONICET han diseñado diferentes equipos para erradicar el arsénico del agua. También varios privados han generado y comercializan soluciones para filtrar este elemento.

Argentina está entre los países más contaminados

Según la OMS, Argentina encabeza la lista de países con altos niveles de arsénico en reservas subterráneas, junto con Bangladesh, Chile, China, India, México y Estados Unidos. Siendo su origen la contaminación natural con arsénico en las aguas subterráneas debido a la actividad volcánica de la cordillera de Los Andes. Las región más afectada comprende parte de las provincias de Córdoba, La Pampa, Santiago del Estero, San Luis, Santa Fe, Buenos Aires, Chaco, Formosa, Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, San Juan y Mendoza.

“La mayor parte del agua de la corteza terrestre de la provincia de Buenos Aires supera el límite de arsénico de 10 microgramos por litro, que son los permitidos por la OMS y el CAA, con lo cual no resulta apta para el consumo. Concentraciones mayores, de más de 50 microgramos, se registran principalmente en el norte de esa provincia, en localidades como Suipacha, 9 de Julio y Chacabuco”, señala el estudio realizado por el Centro Cochrane Argentino IECS, publicado en la revista científica Science of the Total Environment.

Durante la entrevista al ingeniero Difeo, resultó inevitable consultarlo acerca de los motivos por los que muestras tomadas en varios lugares de la provincia de Buenos Aires revelan que el porcentaje de arsénico es el mismo en agua potable que en el agua de pozo, según el gráfico que contiene el estudio realizado por el Centro Cochrane. Un ejemplo es Pehuajó que para ambos casos el nivel de este elemento es de entre 50 y 100 microgramos por litro.

Al respecto, Difeo fue tajante “En estos casos, claramente hay un tratamiento inadecuado de las prestadoras de servicios. Es decir, hay localidades bonaerenses que cuentan con una red de distribución de agua potable, pero si estas no poseen una planta de tratamiento de arsénico, el agua de red probablemente contenga niveles de arsénico superiores a lo establecido por el CAA. Tener agua de red no es sinónimo de agua segura”.

Coincidiendo con el análisis de Difeo, Marta Litter, coautora del artículo publicado por Science of the Total Environment e investigadora superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), profundizó en las posibles soluciones al tema. “La salud de la población está bajo amenaza, motivo por el cual las autoridades deberían considerarlo un problema de salud pública. Para paliar la situación se pueden ofrecer metodologías económicas de potabilización, adecuadas y eficientes, socialmente aceptables y fáciles de implementar por la población. La aplicación y diseminación de las tecnologías debe encararse como una acción conjunta de autoridades, ONGs, compañías oferentes de productos y tecnologías, el ámbito científico y tecnológico, y la sociedad en su conjunto, teniendo en cuenta que no podrá resolverse este problema sin la participación de todos estos actores. Debido a la gran cantidad de personas que pueden estar afectadas, estas metodologías deberán ser una política de estado conducida por las autoridades del gobierno nacional, acompañadas por los gobiernos regionales y locales. La acción más correcta sería brindar a las comunidades afectadas sistemas adecuados y sustentables para el saneamiento del agua con instalación de redes de agua potable”, precisó.

Hace algunos meses, Litter describió a La Nación su mirada política sobre el tema. “Es un tema difícil y que se prefiere mantener en secreto. No hay voluntad y nunca la hubo para solucionarlo. Como con cualquier enfermedad, sin dudas tiene un impacto en el sistema sanitario. Pero es totalmente evitable. En eso, soy categórica”, sostuvo.

Además de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que suministra agua de río -sin arsénico-,  a sus habitantes, “las grandes ciudades o capitales de provincias comenzaron a instalar plantas de tratamiento. Por lo tanto, son los poblados más alejados de estos centros los que más padecen la falta de agua potable”, describió Difeo.

Por supuesto, no es que el tema queda cerrado cuando se instala una planta. Si no, que se requieren políticas de estado sostenidas en el tiempo. Porque para asegurarse de que el agua que sale de los equipos es saludable, focalizó el ingeniero del INTI: “Se necesitan laboratorios en los que se puedan analizar los ensayos y que el municipio disponga de presupuesto para comprar los insumos que requiere el tratamiento”.

La planta modular para abatimiento de arsénico diseñada por el Centro INTI-Química está protegida como Modelo Industrial Exp. N°92080 en el INPI.

“Llegado el caso que existan empresas interesadas en la fabricación de las plantas modulares se analizará en conjunto con el sector de comercialización del organismo la posibilidad de realizar dicha transferencia.

La existencia de arsénico en una basta superficie del país no es algo nuevo para el Estado, ni para las empresas proveedoras del servicio de agua potable. Tampoco desconocen que los habitantes más afectadas son los más pobres. En ese sentido, los ciudadanos tienen herramientas, relevamientos y regulaciones tanto nacionales como internacionales, que le dan argumentos para exigir se les provea agua saludable.

¿Cómo contactar al INTI?

Cualquier ciudadano que quiera consultar al INTI Química sobre la calidad del agua que consume en cuanto a si tiene arsénico y en qué niveles, puede hacerlo a través de este mail: quimica_as@inti.gob.ar

 

Por Stella Bin