El falso médico de San Nicolás, Guillermo Chauderón, tiene denuncias por tres homicidios por mala práxis. El hombre ejerció como jefe de guardia durante 4 años sin ser médico.
El primer caso denunciado a la UFI Nº 3 a cargo del fiscal Julio Tanus fue el de la muerte de María Teresa Maina. Ella entró a la clínica de la Unión Metalúrgica Obrera por unos dolores en una prótesis de la columna. Guillermo Chauderón la atendió en la guardia y la derivó al área de traumatología. Supervisó el suministro de medicamentos para mejorar su estado de salud pero eso le provocó una descompostura y un grave cuadro de deshidratación. Finalmente Chauderón firmó el traslado a la unidad de terapia intensiva donde murió el 10 de noviembre.
Otro caso es el de Roberto Faustino Albornoz, de 71 años. Ingresó al sanatorio por un cuadro de cirrosis. Chauderón controló su tratamiento durante 20 días, le daba los medicamentos y le practicaba las punciones. Cuando consideró que ya no había más nada qué hacer, llamó a la familia. Después le dio 6 ampollas de morfina clorhidrato y Albornoz murió. “Mi papá se merecía que lo atendiera un médico“, dijo una de las hijas.
Martha Vega, tenía 76 años y tenía una afección asmática y su neumonólogo le recomendó que “se internara 2 o 3 días” en la clínica UOM para curarse. La atendió Chauderón, que le hizo un seguimiento de remedios e informaba todos los días a su familia con los avances del parte médico. “El 3 de noviembre Chauderón se presentó en la habitación y nos dijo a mí y a mi mamá que firmaría el alta y nos iríamos esa misma tarde”. Vega murió a las pocas horas.
Las denuncias apuntan al delito de homicidio simple por dolo eventual. El falso médico sigue internado en la misma clínica tras intentar quitarse la vida.
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