El Gobierno porteño diseñó un esquema para bajar el gasto de las expensas hasta un 20%. Se destaca el fin de la obligatoriedad de la vivienda para el portero de edificio y controles más espaciados para chequear ascensores y tanques.
La vivienda del encargado dejará de ser obligatoria en los edificios y cambiarán los plazos de chequeos de ascensores y de tanques. La Legislatura deberá aprobar parte del proyecto.
El programa que impulsa la Ciudad, quiere quitar esta obligación del Código de Edificación, de modo que los vecinos no se hagan cargo de los servicios de los porteros.
Otro cambio sería la limpieza en los tanques, que se realiza cada 6 meses. El nuevo plan propone que solo se haga un análisis de laboratorio y que se realice el trabajo en caso de que el resultado sea negativo, cada un año.
También proponen que los monitoreos de ascensores sean más frecuentes en los dispositivos más antiguos que en los más nuevos, lo mismo con las calderas.
Buscarán eliminar el certificado llamado “Edificio Seguro”, que contempla los controles que ya fueron realizados previamente. El plan impulsa además la baja de costos administrativos, que reduciría a los imprescindibles, según lo informó “Clarín” en la nota de Karina Niebla.
Dichos cambios comenzarían a entrar en vigencia desde febrero. Recién en marzo se enviarán los proyectos de cambio a la Legislatura.
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