Entraron a u su casa 2 veces en mes
Fernando Pinos Guevara, el Juez de Garantías de La Matanza que tuvo en sus manos la etapa inicial de la investigación por el triple crimen de Florencio Varela, rompió el silencio tras, en menos de treinta días, ser blanco de dos episodios delictivos. Según su análisis, están lejos de ser una coincidencia o hechos “al voleo”.
“Me dedico a esto, es mi pasión, pero hoy mi familia vive esta situación con pánico”, relató.
El primero de los ataques ocurrió el pasado 2 de noviembre, cuando el magistrado se encontraba realizando una mudanza transitoria hacia la casa de su suegra, tras haber vendido su propiedad anterior. “Estacioné la camioneta en el garaje y nos cruzaron un auto por atrás. Bajaron cinco personas con pistolas 9 milímetros en perfecto estado”, dijo el juez en declaraciones radiales.
Los asaltantes le apoyaron un arma en la nuca al juez, otra en la cabeza a su esposa y una tercera a su hijo. Tras el violento episodio, los delincuentes escaparon con los teléfonos celulares y el vehículo, que fue hallado horas más tarde en las inmediaciones de Fuerte Apache.
En los últimos días, el domicilio donde reside la familia volvió a ser vulnerado. Esta vez, los atacantes ingresaron mientras la casa estaba vacía. Lo llamativo del caso fue el accionar de los intrusos: a pesar de tener tiempo suficiente para desvalijar la propiedad, revolvieron cada rincón y solo se llevaron una consola de videojuegos.
Para Pinos Guevara, este segundo ingreso es un mensaje mafioso directo. El magistrado sostiene que no buscan objetos de valor, sino generar un estado de pánico constante. “Es una situación de amedrentamiento. Buscan que baje los brazos en el trabajo que hice contra las bandas del narcotráfico”, aseguró el magistrado.
El juez reveló que lleva casi una década solicitando custodia personal de manera sistemática, pero el pedido le fue denegado por diferentes gestiones políticas. “Estuve ocho años o más pidiendo custodia y continuamente se me fue denegada. Me decían: ‘Mire, doctor, a usted no se la vamos a dar nunca’. Me han hecho de todo en el juzgado y siempre estuve solo”, afirmó.
El expediente del triple crimen que él inició debió pasar al fuero federal precisamente por la magnitud de las organizaciones involucradas, las cuales, según el magistrado, hoy ejecutan su “venganza”.
“Es difícil acostarse a dormir y no pensar que voy a levantarme a las 3 de la mañana con una pistola en la cabeza”, sostuvo.
La situación alcanzó un punto de quiebre emocional que afecta directamente el futuro de su familia. Sus hijos, de 11 y 15 años, viven bajo un estado de pánico que los llevó a suplicarle a su padre abandonar el país. “Soy juez las 24 horas, pero la integridad de mi familia es primordial”, agregó y confesó que los delincuentes “han logrado lo que buscaban”, que es vulnerar su tranquilidad y forzarlo a considerar el retiro o el exilio frente a la falta de garantías.
“El silencio y la oscuridad generan incertidumbre a estas bandas, pero mi exposición actual es un grito de auxilio”, señaló.




