Lo acusaron de haber compartido “información confidencial” con el financista acusado de delitos sexuales.
El ex príncipe Andrés abandonó la comisaría de Aylsham, en Norfolk, luego de permanecer 11 horas detenido por presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público vinculada al posible envío de información confidencial al fallecido financista Jeffrey Epstein, acusado de tráfico sexual. La policía confirmó que quedó “en libertad bajo investigación”.
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La policía explicó que el príncipe fue liberado bajo la figura legal conocida como “released under investigation”. En la práctica, implica que no fue imputado todavía, pero tampoco quedó desvinculado del expediente: puede ser citado nuevamente, interrogado otra vez o incluso arrestado si aparecen nuevas pruebas.
El caso se centra en presunta mala conducta en el ejercicio de un cargo público durante su etapa como enviado comercial británico. Los investigadores analizan correos electrónicos que lo vincularían con el estadounidense Jeffrey Epstein.
Según esos documentos, habría compartido información sensible relacionada con visitas oficiales y posibles inversiones internacionales. Entre los reportes mencionados aparecen informes sobre viajes a Asia y datos estratégicos sobre proyectos en Afganistán.
Fuentes policiales indicaron que el exduque fue sometido a los procedimientos estándar: huellas dactilares, fotografía policial y permanencia en una celda común. Las autoridades tenían hasta 24 horas para retenerlo sin cargos formales.
El subjefe policial Oliver Wright confirmó la apertura formal de la causa y explicó que el proceso recién comienza. “Entendemos el enorme interés público y daremos actualizaciones en el momento oportuno”, señaló.
Horas después del arresto, el rey Carlos III difundió un comunicado inusual por su tono institucional. “La ley debe seguir su curso”, afirmó el monarca, quien expresó su “más profunda preocupación” y aseguró la cooperación total de la familia real con la investigación.
Mientras Andrés permanecía en una celda, la agenda oficial continuó con normalidad. El rey asistió a la Semana de la Moda de Londres y la reina Camila mantuvo compromisos públicos sin responder preguntas de la prensa.
La policía británica afirmó que detuvo al expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor por presunta mala conducta en ejercicio de cargo público, en medio del escándalo por la filtración de archivos en el caso Jeffrey Epstein.
La policía del Valle del Támesis, que cubre las zonas al oeste de Londres, incluyendo la antigua residencia de Mountbatten-Windsor, indicó que estaba “evaluando” reportes según los cuales el expríncipe compartió información confidencial de cuando era enviado comercial del Reino Unido en 2010 con el financista, quien falleció en la cárcel en 2019 mientras cumplía condena por delitos sexuales.
Según información de The Guardian, el hombre de 66 años se encontraba en su finca de Wood Farm, en el estado de Sandringham, en el día de su cumpleaños.
“Tras una evaluación exhaustiva, abrimos una investigación sobre esta denuncia de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público”, señaló el comunicado y añadió: “Es importante que protejamos la integridad y la objetividad de nuestra investigación mientras trabajamos con nuestros socios para investigar este presunto delito”.
A su vez, el medio británico aseguró que las fuerzas revisan las acusaciones de que Epstein llevó a una mujer al Reino Unido para que tuviera un encuentro sexual con Andrew.
El rey Carlos III emitió un comunicado en el que dijo que “la Justicia debe seguir su curso”. “Recibí con profunda preocupación la noticia sobre Andrew Mountbatten-Windsor y la sospecha de mala conducta en un cargo público”, dice el texto.
“Lo que sigue ahora es el proceso completo, justo y adecuado mediante el cual se investiga esta cuestión de la manera apropiada y por las autoridades correspondientes. En esto, como dije antes, cuentan con nuestro pleno y sincero apoyo y cooperación”, continúa.
“Permítanme decirlo claramente: la ley debe seguir su curso. Mientras este proceso continúe, no sería correcto que yo hiciera más comentarios sobre este asunto. Mientras tanto, mi familia y yo continuaremos con nuestro deber y servicio hacia todos ustedes”, concluye.
El año pasado, Mountbatten-Windsor fue despojado de sus títulos y honores reales de príncipe por su propio hermano, el rey Carlos III, quien a su vez le ordenó abandonar su residencia en Royal Lodge, en Windsor. En su momento, la medida fue tomada tras lo que Buckingham calificó como “graves errores de juicio”, y fue adoptada con el conocimiento y apoyo del gobierno británico, que avaló la resolución del monarca.
“El Rey”, decía el comunicado, “dejó claro, mediante sus palabras y acciones sin precedentes, su profunda preocupación por las acusaciones que siguen surgiendo sobre la conducta del Sr. Mountbatten-Windsor”.
Por su parte, las princesas Beatriz y Eugenia, hijas de Andrés, conservaron sus títulos, “en consonancia con las Patentes Reales de 1917”, que establecen que los tratamientos honoríficos corresponden a los hijos del soberano o del heredero directo.




