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miércoles, 24 de junio de 2026
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Familia real tailandesa. Tras fallecimiento de la princesa Bajrakitiyabha, se conoció el calendario del luto que llevará un año.

El motivo obedece a la tradición tailandesa y especialmente al llamado Phra Merumet

La reciente muerte de la princesa Bajrakitiyabha de Tailandia puso de relieve una peculiaridad de la tradición funeraria real. La madre del rey, fallecida el pasado octubre, aún no está cremada y su cuerpo lleva desde entonces en el Trono Dusit, por lo que el de su nieta reposa en Salón del Trono Pimarn Rattaya, que no es el habitual.

La familia real tailandesa puede tardar más de un año en despedir a sus muertos. La explicación es que el camino entre el Gran Palacio y Phra Merumat es largo.

El Gran Palacio es la primera parada del recorrido fúnebre. A diferencia de las tradiciones occidentales, en las que el entierro o cremación tiene lugar pocas horas o días después de la muerte, en Tailandia no existe un acto único, sino un complejo conjunto de rituales que obedecen a antiguas tradiciones, arraigadas en el budismo y el hinduismo.

Y esos rituales arrancan, precisamente, en el Gran Palacio, que acoge la primera de las fases del duelo, un largo periodo de exposición pública para que miembros de la familia real, autoridades y ciudadanos puedan rendir homenaje al fallecido. Es el punto en el que se encuentran ahora mismo los restos mortales tanto de la reina Sirikit como de su nieta, por las que la familia real comparte luto.


Otro elemento importante de este periodo de luto son los funerales, que incluso pueden celebrarse una vez el cuerpo ha sido cremado. El calendario que ha sido publicado para anunciar los de la princesa Bajrakitiyabha marca cuatro fechas importantes en la tradición. Los primeros funerales han tenido lugar esta semana, marcando los siete primeros días del fallecimiento. Habrá unos segundos funerales para señalar los 15 días, unos terceros para marcar los 50 y por último, los 100 días de la muerte, previstos para el 18 y el 19 de septiembre.

Pero para la cremación, que es el acto que culmina todo el proceso, aún falta mucho. Un año pasó desde que murió el anterior monarca hasta que fue cremado, el mismo periodo de luto nacional que vivió el país y que ha recuperado tras los fallecimientos de Sirikit y Bajrakitiyabha, sin que haya fecha oficial de cuándo será la cremación que cierra el duelo. Porque esa fecha depende del que puede ser el elemento más importante del último adiós a un miembro de la familia real tailandesa.


La dimensión religiosa del rey de Tailandia, que es considerado como una figura semidivina. De ahí que se conserven elementos simbólicos para los ritos funerarios de uno de sus familiares o de él mismo. Y quizá el más simbólico es el Phra Merumat, una construcción temporal que sirve como crematorio para ese acto final que, más allá de suponer la desaparición del cuerpo, es mucho más trascendental.


Esta construcción se sitúa en el campo real Sanam Luang, cerca del palacio y su arquitectura simboliza el Monte Meru, una montaña sagrada de la cosmología hindú, budista y jainista. Es un lugar mítico donde habitan dioses y seres celestiales, por eso es tan importante en la tradición funeraria: cuando fallece un monarca o un miembro destacado de la familia real, la cremación en el Phra Merumat representa simbólicamente su regreso al mundo celestial.

De ahí que no le falte prácticamente detalle, con un significado para cada elemento arquitectónico. Por ejemplo, la torre central simboliza la cima del Meru, mientras que las estructuras menores representan montañas secundarias y los estanques evocan los océanos cósmicos. También hay esculturas de deidades, aves míticas y seres celestiales, que representan a los habitantes de los distintos reinos del universo. Una construcción que es casi un auténtico palacio.

Tras la cremación, que tiene lugar en la pira central situada en la cámara central del edificio, el edificio se desmonta y muchos de los materiales y estructuras permanecen intactos, ya que en la actualidad se diseña con sistemas de aislamiento térmico. Y el momento en el que se quemen las cenizas la propia cremación es un espectáculo público de gran pompa. Sus actos son parecidos a los de una coronación, aunque el motivo sea prácticamente opuesto.


Uno de los elementos centrales del acto de la cremación es una urna funeraria de oro, conocida como Phra kot, que se custodia en el Palacio Real durante el largo período de luto. Es un emblema de la dignidad real, se conserva para ceremonias futuras y no se crema. Su forma depende directamente de la jerarquía, con reyes y reinas recibiendo las urnas más importantes y elaboradas.

Aunque cada una de ellas indica inmediatamente la posición que ocupa el difunto dentro de la familia real, hay elementos comunes y todas, independientemente de la forma, están realizadas en madera lacada, oro, esmaltes y piedras ornamentales, muy en la línea de la opulencia que les gusta a los reyes del país. No es el lugar donde se sitúa el cuerpo, sino que los restos del difunto se trasladan en un ataúd interior, que es después el que arde hasta las cenizas en esa cremación en el Phra Merumat.

El precedente más reciente es el del rey Adulyadej, padre del actual monarca, al que se despidió, después de un año entero de luto nacional, con homenajes en los que participaron más de 20 millones de personas y costó varios millones de dólares. La construcción de su Phra Merumat se prolongó durante meses y ocupó varios miles de metros cuadrados frente al Gran Palacio de Bangkok.

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