El juicio por Loan llega a la audiencia más difícil: la de quienes todos los días siguen esperando que el niño vuelva.

Loan Peña junto a sus padres. Archivo MDZ
Los testigos que nunca dejaron de ser víctimas
El juicio oral por la desaparición de Loan Danilo Peña ingresará esta semana en uno de sus momentos más trascendentes. Declarará José María Peña, el padre del niño. Luego lo hará Mariano, su hermano, uno de los últimos integrantes de la familia que compartió con Loan aquella tarde del 13 de junio de 2024. Si el Tribunal Oral Federal logra completar la agenda prevista, también prestarán declaración los demás hermanos e incluso Catalina, la abuela, cuya vivienda quedó para siempre incorporada a la historia judicial argentina.
Hasta ahora el debate estuvo dominado por investigadores, policías, peritos, funcionarios y numerosos testigos. A partir de esta audiencia comenzarán a hablar quienes jamás pudieron abandonar verdaderamente aquel día. No llegan solamente a declarar. Llegan a revivir el instante que cambió sus vidas para siempre.

Gentileza MN Neuquén.
El expediente avanza; la ausencia permanece
Para el expediente pasaron dos años. Se incorporaron miles de fojas, decenas de pericias, cientos de testimonios y numerosas resoluciones judiciales. Para la familia, en cambio, el tiempo parece haberse detenido en el mismo lugar donde Loan fue visto por última vez.
En términos procesales serán testigos. Pero antes que eso son un padre, hermanos y una abuela que todavía esperan respuestas. Cada pregunta volverá a abrir una herida que nunca terminó de cerrar.

Gentileza de El Litoral.
La prueba no reconstruye el pasado: reconstruye las versiones
La importancia de estas declaraciones excede el plano emocional. Alberto Binder explica que el proceso penal no prueba los hechos, porque los hechos pertenecen definitivamente al pasado. Lo que verdaderamente se prueba son las afirmaciones que las personas realizan sobre esos hechos.
Por eso esta audiencia posee un enorme valor jurídico. No se trata únicamente de escuchar nuevamente a la familia. Se trata de confrontar sus relatos con toda la evidencia reunida durante estos dos años, verificar consistencias, detectar contradicciones y evaluar la credibilidad de cada afirmación dentro del conjunto probatorio.

La supuesta última foto de Loan rumbo al naranjal antes de desaparecer. (Foto: TN)
El peligro silencioso: que el juicio haga desaparecer nuevamente a Loan
Existe un riesgo del que casi no se habla. Que el juicio termine ocupando el lugar del niño.
Las audiencias generan titulares sobre estrategias defensivas, recursos, objeciones, incidentes procesales y discusiones jurídicas. Todo ello forma parte del proceso. Pero ninguna de esas cuestiones debería desplazar la única pregunta verdaderamente importante.
¿Dónde está Loan?
Mientras esa pregunta permanezca sin respuesta, el centro del caso no deberían ser los imputados ni las controversias procesales. El centro sigue siendo el niño cuya desaparición dio origen a toda esta causa.

Gentileza Editorial Perfil
Dos herramientas que todavía esperan una decisión
La experiencia criminalística demuestra que aún existen medidas capaces de romper investigaciones aparentemente estancadas.
La primera es una recompensa verdaderamente significativa, acompañada de garantías reales de protección para quien aporte información verificable. Muchas organizaciones criminales no caen por azar. Caen cuando alguien decide romper el pacto de silencio y encuentra condiciones suficientes para hacerlo.
La segunda es la reconstrucción integral de los hechos. No como una formalidad procesal, sino como una auténtica herramienta de investigación. Las personas pueden olvidar, confundir o modificar sus relatos. Los escenarios, las distancias, los tiempos y la física de los acontecimientos suelen conservar una memoria mucho más precisa que los propios protagonistas.
Todavía falta la respuesta que importa
Cuando termine esta audiencia habrá nuevas declaraciones, nuevos testigos y nuevas discusiones jurídicas. El juicio seguirá avanzando.
Pero cuando se apaguen las luces de la sala y cada uno regrese a su casa, José María Peña seguirá siendo el padre de un niño desaparecido. Los hermanos seguirán siendo hermanos que no pudieron volver a abrazarlo. Sus compañeros de escuela continuaran mirando el mismo lugar donde sentaba Loan sin respuestas ni explicaciones.
Mientras nadie pueda responder dónde está Loan Danilo Peña, ninguna audiencia podrá ser considerada una audiencia más. Porque antes que un expediente hubo un niño. Y mientras ese niño siga ausente, la obligación de buscarlo también seguirá intacta.
Alejandro Vecchi – Invitado




