El rey Juan Carlos I ha pasado en Ginebra con motivo del Campeonato de Europa de la clase 6 Metros ha estado marcada por un ambiente de camaradería, actos sociales y unas temperaturas poco habituales que han condicionado tanto las regatas como la vida en tierra.
El rey padre llegó al último día de competición con el Bribón situado entre los favoritos para hacerse con el título europeo, después de una semana muy igualada en la que el liderato fue cambiando de manos entre varias embarcaciones. Cada manga se decidió por pequeños detalles y la clasificación permaneció muy ajustada hasta el final.
“Ha sido muy reñido y muy emocionante”, señalan desde el círculo del rey padre, quien finalmente se ha hecho con la victoria a bordo del Bribón. A sus 88 años, Juan Carlos I ha revalidado su título. El propio rey ha llamado a muchos de sus amigos, emocionado, para comunicarles el resultado. “Es su vida, ¡está muy volcado en ello y ganar le ha emocionado mucho!”, señalaba a Vanitatis desde el círculo de don Juan Carlos.
Durante toda la semana, la actividad no ha acabado al bajar de los barcos. Las jornadas continuaban en el club organizador con encuentros entre regatistas, armadores y miembros de la organización. El miércoles por la noche se celebró la tradicional cena de gala del campeonato, a la que asistió el rey Juan Carlos. Allí compartió mesa con otros invitados en un ambiente relajado, ojeó el programa oficial del Europeo y conversó durante buena parte de la velada con los asistentes.
Durante esa cena también tuvo lugar una subasta benéfica del cuadro original que ilustraba el cartel oficial del campeonato. La recaudación se destinó al Archivo Internacional de la clase 6 Metros, una iniciativa impulsada por la organización para preservar la historia de estas embarcaciones clásicas.
“Ni el protector mineral es siempre mejor ni el químico es el enemigo: siete solares para elegir bien”, la Directora de Belleza dixit”Ni el protector mineral es siempre mejor ni el químico es el enemigo: siete solares para elegir bien”, la Directora de Belleza dixit
La vida social continuó los días siguientes con nuevas reuniones y celebraciones organizadas por el club. Según asistentes al campeonato, incluso hubo jamón ibérico, que anunciaban como pata negra, en una de las veladas, un guiño gastronómico al patrón español que fue muy comentado entre los presentes. Todos los regatistas internacionales tratan con un cariño muy especial al rey expatriado, tal como cuentan a Vanitatis las citadas fuentes.
Si hubo un protagonista inesperado durante toda la semana, ese fue el calor. Ginebra registró temperaturas muy elevadas para esta época del año y los regatistas tuvieron que extremar las precauciones frente al sol. El rey Juan Carlos navegó completamente protegido con gorra, gafas de sol, ropa técnica de manga larga y un protector que le cubría prácticamente toda la cabeza y el cuello.
Desde la distancia resultaba incluso difícil distinguir a los tripulantes de cada embarcación, ya que todos iban cubiertos de forma muy similar para soportar las largas horas sobre el lago Lemán.
Como en otras citas náuticas, Pedro Campos permaneció al lado del rey durante toda la competición, pendiente de cada detalle tanto dentro como fuera del agua. En los primeros días también estuvo en Ginebra la infanta Elena, que acompañó a su padre antes de regresar a España.
Entre regatas muy disputadas, cenas frente al lago, una subasta solidaria y un calor asfixiante que obligó a cambiar incluso la forma de navegar, el Campeonato de Europa de 6 Metros ha vuelto a convertirse en una de las semanas más especiales del calendario del rey Juan Carlos, que mantiene intacta su vinculación con el mundo de la vela y continúa encontrando en estas competiciones uno de sus grandes refugios.




