Los delincuentes con el golpe relámpago se hicieron de un botín de 60 millones de pesos en la madrugada del domingo.
Los asaltantes redujeron al oficial de seguridad de la firma y lo ataron con precintos apenas ingresaron al edificio. Con el hombre inmovilizado, los ladrones se dirigieron directo al área de oficinas, donde estaban ubicadas las dos cajas fuertes que contenían el dinero.
La hipótesis que manejan los investigadores apunta a que la banda contaba con información precisa sobre la organización interna de la empresa, un dato que habría sido clave para ejecutar el robo sin sobresaltos.
Una fuente judicial sospecha, además, que un tercero pudo haber facilitado datos claves a los delincuentes. Esta línea de investigación busca determinar si alguien vinculado a la firma aportó detalles sobre horarios, ubicación del dinero o el funcionamiento de las cajas fuertes.
Apenas diez minutos separaron el ingreso de los ladrones de su huida con el botín. La rapidez de la maniobra refuerza la sospecha de los pesquisas: los asaltantes sabían exactamente qué buscar y dónde encontrarlo.
El oficial de seguridad, testigo directo del hecho, declaró que los tres hombres llevaban los rostros cubiertos y no portaban armas de fuego. Tras acceder a las oficinas, tomaron las llaves para abrir ambas cajas fuertes sin forzarlas.
Una vez consumado el robo, la banda escapó en un vehículo que los esperaba cerca del lugar. Los investigadores rastrean ahora las grabaciones de las cámaras de seguridad de la empresa y de otros comercios cercanos para identificar a los responsables.




