Ocurrió en Montevideo, donde la menor apuñaló diez veces a la mujer de 81 años y dio versiones contradictorias, entre ellas que un videojuego le ordenó atacarla.
Diez puñaladas recibió una mujer de 81 años en el barrio Cerrito, en Montevideo, y la principal sospechosa del crimen es su propia nieta, una adolescente de 13 años que ya fue imputada por homicidio. La menor intentó primero instalar la versión de un suicidio, pero luego ofreció relatos distintos sobre lo sucedido, entre ellos que un juego en línea le había dado la orden de herirla.
Fiscalía formalizó la imputación este martes por “la presunta comisión de una infracción gravísima tipificada como un delito de homicidio especialmente agravado por el parentesco, muy especialmente agravado por impulso de brutal ferocidad y genéricamente agravado por el abuso de la superioridad de las armas, en calidad de autora”.
Peritos consultados por el portal uruguayo Subrayado explicaron por qué la nena responde ante la Justicia pese a su corta edad: “Es imputable porque comprende el carácter ilícito de ese acto en concreto que cometió (el homicidio). Sin perjuicio, sí necesita atención psiquiátrica, ya que había interrumpido la misma y la medicación”.
Personal de Fiscalía confirmó que la joven fue trasladada al Hospital Pediátrico del Centro Hospitalario Pereira Rossell, donde equipos médicos la evaluarán antes de definir los próximos pasos de la causa.
Una vez que reciba el alta, la adolescente deberá permanecer internada de forma preventiva en un centro del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente durante 150 días, mientras la investigación judicial continúa su curso.
El brutal crimen
La tarde del domingo, en una casa ubicada en el cruce de la avenida San Martín y Aparicio Saravia, se produjo el ataque que terminó con la vida de la mujer. Su hija, madre de la acusada, fue quien alertó a la Policía luego de que la adolescente le contara que la abuela se había quitado la vida.
Al llegar al domicilio, los efectivos policiales constataron que el cuerpo presentaba diez heridas de arma blanca: tres en el pecho, una en el abdomen, cuatro en el cuello, una en la cabeza y otra en la mano derecha. Esa cantidad de lesiones despertó sospechas inmediatas sobre el relato inicial de la menor y instaló la hipótesis de un homicidio, que pasó a manos del Departamento de Homicidios de la Dirección de Hechos Complejos.
Con el correr de las horas, la joven modificó su testimonio en varias oportunidades. Según reconstruyó Subrayado, primero sostuvo que su abuela se había autolesionado, después afirmó que ella había intentado ayudarla y que en ese forcejeo también la lastimó, y finalmente aseguró que un juego en línea le había ordenado herirla.
Familiares de la menor aportaron un dato clave para entender el contexto previo al ataque: la adolescente padece esquizofrenia y había estado internada por ese cuadro. Días antes del crimen se escapó del hospital sin autorización médica y se instaló en la casa de su abuela, donde finalmente ocurrió el ataque que hoy investiga la Justicia uruguaya




