Ariel Santángelo, que ayer asesinó a tres personas, entre ellas su hermana Mabel, y luego se suicidó, venía planificando la masacre desde hace por lo menos seis años. Así lo aseguran distintos conocidos y amigos del hombre que vivía solo en su casa de Mármol al 200, protagonista de la masacre que sucedió ayer en Banfield, Lomas de Zamora.

Se había comprado una pistola Bersa 9 mm. Realizó un curso de tiro y todos los trámites en la ANMaC (Agencia Nacional de Materiales Controlados), ex-RENAR, para registrarse como legítimo usuario.
Quienes entraron alguna vez a su propiedad aseguran que tenía pegados en la pared recortes de diario de Ricardo Barreda, el odontólogo que en 1992 mató a su esposa, a su suegra y a sus dos hijas. Los domingos practicaba en el polígono de tiro de la zona.
“Me compré el arma porque voy a matar a mi mamá, mi hermana y por ahí me lleve a un par”, aseguran conocidos de Santángelo que solía repetir con frecuencia. El origen del odio aún no es del todo claro: algunos creen que se debe a un tema familiar, otros a un conflicto económico relacionado con el terreno que ayer buscaban vender.




