El fiscal que investiga la desaparición de Daiana Garnica en Tucumán encontró una nota junto a una tela manchada con lo parecería ser sangre, en la casa de la cuñada del principal sospechoso, Darío Suárez, y decía: “Lavá todo y no digas nada”.
El trabajo de los perros de los bomberos voluntarios de Punta Alta fortaleció la teoría de que Suárez asesinó a la adolescente de 17 años, quemó su cuerpo en un horno de la ladrillera donde trabajaba – que volvió a ser prendido justo el día de su desaparición, luego de siete meses – y que todo lo hizo protegido por una red de encubrimiento del resto de los detenidos, varios de ellos parientes suyos.




