“Flaco no sabés manejar, dejalo”, fueron las últimas palabras de Ricardo Almeida, un remisero de 65 años que fue interceptado por dos motochorros mientras dejaba en la puerta de su casa a su esposa y su nieta. La respuesta de los delincuentes, que no pudieron arrancar el vehíchulo, fue un tiro mortal en el pecho.
El episodio ocurrió por la madrugada, en la localidad de San Justo, La Matanza, cuando Almeida llegaba de cenar con su familia e intentaba ingresar su auto en la cochera. “Estaba entrando el auto y un pibe se le metió. No podía meter los cambios y mi viejo, parado, le dijo ‘Flaco no sabés manejar, dejalo’. Sacó un arma y le pegó un tiro”, contó Germán, hijo de la víctima, quien era jubilado y cobraba la mínima, por lo que seguía trabajando 12 horas por día como remisero.
Almeida fue trasladado al hospital Diego Paroissien, pero murió a bordo de la ambulancia debido a que el disparo le había perforado el pulmón y le provocó un daño irreversible. “La nieta de 9 años está internada con un shock psicótico. Presenció el disparo y los gritos de todos. Cuando pasó salieron como 35 vecinos a la calle”, concluyó su relato Germán.




