El fiscal general Julio César Castro, fue el jefe de la UFISEX, el ala de la Procuración dedicada a combatir delitos sexuales contra menores. Luego fue parte del equipo de funcionarios de juicio que llevaron a la cárcel de por vida al portero Jorge Mangeri, el asesino de Ángeles Rawson.
Castro intentó ser juez federal pero no fue aprobado por tener dos fuertes acusaciones. Una de las acusaciones fue por acoso laboral y sexual hecha por una empleada de su fiscalía que disparó una investigación interna en la Procuración. La segunda, una serie de mensajes por Twitter a una menor chaqueña hechos en 2014, claros intentos de seducción. La joven tenía apenas 16 años.
Meses después hubo una tercera impuntación, su ex pareja, una abogada de 30 años de edad, lo había denunciado ante la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte. El cargo: dos violaciones por vía anal presuntamente ocurridas en octubre de 2016 y enero de este año, con agresiones y lesiones, en una relación marcada por los celos y el control enfermizo.
La ex pareja de Castro decidió impulsar una causa en su contra. El expediente recayó en el Juzgado N° 6 a cargo del doctor Hernán López.
López decidió procesar a Castro en una resolución de 71 carillas como “autor penalmente responsable, del delito de amenazas simples, lesiones leves agravadas por haber sido cometidas contra una mujer y en un contexto de violencia de género reiterado” y por dos hechos de “abuso sexual con acceso carnal reiterado“.
También le impuso un embargo de 800 mil pesos y notificó del procesamiento a la jefa de Castro, la procuradora Alejandra Gils Carbó.




