Ariel Aravena, intendente Andacollo, una localidad de Neuquén, hizo lo que pocos políticos harían, vetó una ordenanza municipal que le otorgaba un aumento de sueldo.
La medida había sido aprobada por el Consejo Deliberante quienes no sólo se aumentaron sus propios sueldos sino que también disminuyeron el de la planta política. Aravena, pensando en la situación económica del país y de los trabajadores, rechazó la medida, la calificó de “inadmisible” y criticó el claro interés económico de los concejales.
La ordenanza, según dijo Aravena, contradecía el objetivo que persigue su municipio, el cuidado del salario de los trabajadores, razón por la cual decidió vetarla. Al parecer no todo está perdido. En un panorama político lleno de corrupción, este intendente nos muestra que todavía hay algunos políticos que cumplen su función.




