Marcos Bazán y Marcelo Villalba, los dos detenidos por el caso de Anahí Benítez, la joven de 16 años que apareció muerta en la reserva de Santa Catalina, fueron procesados y quedaron alojados en una dependencia del Servicio Penitenciario Bonaerense. El juez Sebastián Monelos, convalidó la investigación de las dos fiscales y coincidió en que ambos mataron a la chica en búsqueda de su impunidad.
Según el fallo, Bazán, de 34 años, y Villalba, de 40, fueron procesados por la privación ilegal de la libertad de Anahí y homicidio triplemente calificado por violencia de género, alevosía y criminis causa (matar para ocultar otro delito). La imputación se amplió a “robo” y “abuso sexual” luego de que se hallara el celular de Anahí en manos del hijo de Villalba (se lo había “regalado”) y que el ADN diera positivo en las pericias. Además, para consumar el hecho de violación, la joven fue drogada con Diazepan.
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