Barreda le reveló a uno de los enfermeros que lo cuida en el hospital de General Pacheco en el que está internado: “¿Sabe que? Dicen que no me arrepiento de lo que hice. Eso es mentira. No hay día que no sienta culpa. Lo peor es que a Adriana, mi hija menor, no la quise matar. Estaba como loco, giré, disparé y después me di cuenta que era ella”.
El 15 de noviembre de 1992 Barreda mató a escopetazos a su esposa, a su suegra y a sus dos hijas en La Plata.
Según publica el portal BigBang el enfermero también le preguntó por Cecilia, su hija mayor: “Ella me odiaba y me quería ver muerto. Mi esposa y mi suegra le habían llenado la cabeza. A la última que maté fue a mi suegra. Pero los crápulas de mis abogados me hicieron decir que la última en morir había sido mi hija menor, así yo heredaba la casa”.
La casa de La Plata donde ocurrieron los asesinatos fue expropiada por el Senado Bonaerense en 2012, cuando se cumplieron 20 años de los homicidios.




