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14 de abril, 2024

Comerciante violador. 11 años de prisión por abusar de una joven que fue a trabajar a su local.

La drogó pero la chica llegó a pedir ayuda a su familia.

Un comerciante fue condenado a 11 años de prisión por abusar de una joven ciudadana venezolana a la que en enero de 2021 había empleado para que trabajara en su local del barrio porteño de Balvanera.

El fallo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 18 halló culpable a Irineo Humberto Garzón Martínez del delito de “abuso sexual con acceso carnal”.

Los jueces ordenaron la obtención y extracción del perfil genético del condenado para que sea remitido al Banco de Datos Genéticos.

Garzón Martínez publicó una oferta laboral en el grupo de Facebook “Venezolanos en Argentina”, que fue respondido por la víctima el 20 de enero de 2021.

Tres días después, luego de un intercambio de mensajes, la joven de 18 años acudió a la hora acordada al negocio, que tenía su persiana baja, ubicado en la calle Paso 693.

Garzón Martínez la hizo pasar y le explicó detalles del trabajo, como así también le hizo preguntas de índole personal.

A las diez de la mañana el local abrió al público y la víctima se quedó en el salón de ventas. El comerciante se acercó desde la parte de atrás del negocio y la quiso besar, mientras le preguntaba si le gustaba el vodka.

Bajó las persianas del local y le ofreció algo de beber a la joven, que respondió que solo tomaría agua.

La madre de la víctima le preguntó por Whatsapp si estaba todo bien y su hija le respondió que se quería ir del lugar, ya que estaba asustada y el dueño había cerrado el comercio.

Luego de beber el vaso de agua, la joven comenzó a sentirse mal y alertó a su hermana a través de un mensaje : “Creo que el dueño de donde trabajo me drogó porque me siento mareada.”

La hermana llamó al 911 y concurrió al local.

Los efectivos de la Policía de la Ciudad comenzaron a golpear la persiana del negocio. El hombre no les dio acceso.

Los agentes lograron hacerse de la llave, que había quedado colocada del lado de adentro del local, y al irrumpir en el mismo encontraron a la joven en el fondo del comercio y al acusado que la vestía y le ponía los pantalones.

La víctima se encontraba desvanecida y en estado de shock, por lo que fue trasladada de urgencia al hospital.

Para la fiscal de instrucción Silvana Russi, el imputado aprovechó que la víctima se encontraba confundida e indefensa para desvestirla y abusar sexualmente de ella

Mientras que en la requisitoria de elevación a juicio la fiscal Russi dio por probada la existencia de un “patrón de conducta y la premeditación del imputado, que seleccionaba especialmente a personas vulnerables, mujeres de muy corta edad, en su mayoría de nacionalidad extranjera y sin vínculos familiares en el país, a quienes captaba vía Internet so pretexto de ofrecerles trabajo, aprovechándose de sus necesidades económicas”.

Se tuvo en cuenta que la víctima fue intoxicada con etanol, lo que demuestra “la ausencia de consentimiento de la víctima y de su facultad de autodeterminarse respecto al uso de su propio cuerpo en la esfera sexual”.

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