Tenía 53 años
Una mujer de 53 años fue asesinada a balazos en su casa tras un violento ataque que habría tenido como objetivo original a su hijo.
Un hombre a bordo de una moto abrió fuego sin mediar palabra. Los investigadores sospechan que el crimen está vinculado a un ajuste de cuentas derivado de la venta de un auto de alta gama que presentaba desperfectos mecánicos.
La víctima fue identificada como Cecilia Andrea Iraola y se encontraba en el comedor al momento de la balacera. Según los registros de las cámaras de seguridad, el atacante detuvo su marcha frente a la propiedad, extrajo un arma de fuego y efectuó al menos siete disparos hacia el interior de la vivienda.
Efectivos que patrullaban la zona escucharon las detonaciones y, al ingresar al domicilio, encontraron a la mujer herida de gravedad con un impacto de bala en el abdomen.
A pesar de que los agentes solicitaron asistencia médica de inmediato, los profesionales del servicio de emergencias que llegaron al lugar solo pudieron constatar el fallecimiento de Iraola.
En la escena del crimen, los peritos trabajaron recolectando vainas servidas y analizando la trayectoria de los proyectiles. La causa quedó a cargo de la fiscal Carolina Asprella, bajo la carátula de “homicidio”.
La principal hipótesis de la fiscalía apunta a un conflicto económico que mantenía el hijo de la víctima, un joven de 27 años llamado Matías. Según los testimonios recolectados, el joven había vendido un automóvil marca BMW que, al poco tiempo, comenzó a registrar fallas de funcionamiento. El comprador, disconforme con la transacción, le habría devuelto el vehículo y exigido el reintegro de una suma cercana a los 10.000 dólares, situación que dio inicio a una serie de amenazas.
Debido a la escalada de violencia y al temor por su integridad física, Matías decidió abandonar el país hace apenas dos días con destino a Costa Rica. Los investigadores creen que el agresor, al no encontrar al joven en el domicilio, decidió atacar la propiedad como una forma de amedrentamiento o represalia directa.
Se llevaron a cabo dos allanamientos de urgencia que permitieron la detención de Gustavo Ezequiel Arroyo, de 36 años. El hombre fue señalado como el presunto autor intelectual del hecho, tras comprobarse mediante geolocalización que se encontraba en las inmediaciones de la casa de la víctima.
El operativo policial también puso la lupa sobre el titular de la moto utilizada en el crimen. El análisis de la patente determinó que el vehículo pertenece a Pablo Guillermo Ragni, un hombre de 53 años con antecedentes penales. Cuando los efectivos irrumpieron en su domicilio para detenerlo, Ragni se cortó la pulsera de monitoreo electrónico que llevaba puesta y escapó por el patio.
Pasó en San Isidro




