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jueves, 5 de marzo de 2026
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El crucero más grande del mundo

Harmony of the Seas es imponente. Una maravilla arquitectónica con sus 16 cubiertas, 2.747 camarotes, 2.115 tripulantes de 77 nacionalidades diferentes, 226.963 toneladas de peso y velocidad de navegación de 23 nudos. Con sus 72 metros de alto, 362 metros de largo, 66 metros de ancho y 9 metros de calado, 24 ascensores y 7 vecindarios exclusivos. Zonas de recreación como spa, fitness center, jacuzzis colgantes, piscinas, un anfiteatro al aire libre, 20 restaurantes, un parque acuático interactivo para niños, el tobogán más alto de alta mar con 33 metros de caída, un trío de toboganes acuáticos, exuberantes jardines tropicales y una pared para hacer escalada de 11 metros de altura.

¿Cuántos pasajeros? Entre 5.479 y 6.780 pasajeros en función de si la ocupación de algunos de los camarotes es doble o triple.

Su construcción ha costado mil millones de euros, 3 años de trabajo y ocupo unos 3000 operarios.

El barco tiene tecnología de última generación con un bar de camareros-robots que preparan cócteles, balcones virtuales en los camarotes interiores, la conexión más rápida de altamar y un cine 3D. Cuenta con una réplica en menor escala del Central Park con 10.600 plantas.

The Ultimate Abyss, el tobogán de 10 pisos, es posiblemente la aventura más emocionante hecha por el hombre en el mar. El profesor Brendan Walker y su “Laboratorio de Emoción” identifica el nivel de emoción conseguido como  una repentina sensación de excitación y placer.  Walker mide  las reacciones físicas de las personas lo suficientemente valientes para aceptar el desafío. Sus datos revelaron que la experiencia de deslizamiento causó un aumento de latidos a un promedio de 44 por minuto. Utimate Abyss causó expresiones faciales de placer extremo activándose a más del 40 por ciento. Después de haber probado las capacidades de los pilotos en los paseos más riesgosos, dictaminó que esta atracción desencadenó las cinco etapas de la emoción, siendo el juego más excitante del crucero.

La primera experiencia es cuando los pilotos suben las escaleras que conducen a la plataforma deslizante, la cual está suspendida con una caída de 33 metros, provocando en la bajada una experiencia multisensorial. La combinación de un fenómeno natural, la sensación de pequeñez en comparación con la vista al mar, y la obra del hombre, produce un nuevo género de emoción que acompaña la demanda de búsqueda de emociones cada vez más extremas.

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