Puntoseguido.com.ar | Santo en la Web y en la Red
INFO / ESPECTACULOS / DEPORTES / POLICIALES / POLITICA / ECONOMÍA / OTRO TEMA / INVITADO / LO QUE HAY QUE SABER / EDUCACIÓN, CIENCIA Y TECNOLOGÍA / AYUDA SOLIDARIA / SONRILANDIA / REGIONALES
jueves 5 de agosto, 2021
Espectáculos

Aníbal Pachano. Testimonio conmovedor. Como enfrentó a la oscuridad de la cocaína.

«Me di cuenta que es pérdida no es ganancia».


“La adicción tiene que ver con la ansiedad, con situaciones de vida que no solamente pasa la adicción por la droga”, dijo Aníbal Pachano  en una entrevista con Seres libres, el ciclo conducido por Gastón Pauls por la pantalla de Crónica TV.

“Esas cosas se van transfiriendo. Yo empecé a fumar a los 14 años, haciéndome el gracioso. Terminé fumando dos atados diarios en un cuerpo diminuto. Era una nicotina que caminaba”.

“Trabajo desde los 12 años. Cuando llegué a Buenos Aires, en el año 69, mis viejos habían perdido absolutamente todo, entonces yo tenía la responsabilidad de salir a laburar porque mi viejo era muy grande… Trabajar, ir al colegio, tener dos laburos para tener que bancarme y estudiar, también me generó una obsesión. Y esa obligación que yo tenía de devolverle a mis viejos todo lo que me habían dado”.

En una época empezó a consumir marihuana: “Probé a los 21, 22 años y me acuerdo que fue una sensación maravillosa…. Me ponía creativo, no melancólico, todo lo contrario a lo que dicen y a lo que explican. Fumé porro como fuma todo el mundo, no soy careta y lo digo. No me gustaba fumar solo, fumaba en situaciones sociales, muy pocas veces en mi casa fumé solo”.

En uno de los momentos más exitosos de su carrera tuvo problemas con la cocaína, a la que definió como una “droga negra, oscura”.

“En un momento empecé a sentir una necesidad de hacer algo que no me llevaba a ningún lado. No era que me conectaba con algo divertido, sino que me conectaba con una parte oscura. Me empecé a dar cuenta de que me deprimía, que me enmudecía. No era la sensación de la marihuana… Tardé mucho tiempo en salir. Me preguntaba ¿con qué necesidad?”.

“Me empecé a sentir mal, con mucha angustia, me ponía nervioso, a veces me peleaba. Ya soy caracúlico y enojón. En realidad estaba enojado conmigo, ¿con qué necesidad estaba haciendo esa pavada?, pero no lo podía resolver. Para las personas que escuchen o miren, sí se puede. Todo se puede”.

“Una noche a las 4 de la mañana dije: ‘Esto se terminó, todo esto se terminó’. Me acuerdo que ordené mi casa… De la misma manera que cuando me enteré que tenía HIV, en el 2000, que me conecté con una flor, y dije: ‘La vida es eso, tiene color’. Y en este caso me conecté con el humor, si llegué hasta acá no era responsabilidad de nadie, más que de mí, y de esta tenía que salir como sea”.

“La cocaína es una porquería, que en la realidad es un adictivo que no te lleva a ningún lugar, más que a acelerarte, a despreocuparte, a no ocuparte de tu salud, de las cosas importantes que tenés en la vida”.

 “Me di cuenta que es pérdida, no es ganancia”.