Se hicieron públicas las pruebas de la Oficina Anticorrupción a partir de las cuales se removió de su puesto al director del INCAA, Alejandro Cacetta, acusándolo de no haber tenido “velocidad” en solucionar las acusaciones de corrupción en el organismo.
Se destacaron dos hechos irregulares. Uno de ellas fue el alquiler de salas perteneciente a la empresa Grupo Aleph S.A. que tiene como dueño a Pablo Rovito, exrector del ENERC, instituto que depende del INCAA. Si bien se había establecido que el pago y uso de estas salas se extendería hasta el 2011, hasta el 2016 se siguió pagando. Además se perdió el expediente.
El otro hecho es la contratación del servicio de transporte de la misma empresa a efectuarse durante los festivales Pinamar 2016, Ventana del Sur 2015 y 2016, y el Festival de Cine de Mar del Plata. No hubo licitación pública al elegir la empresa que se encargaría de los traslados.




