Luego del escándalo, Yanina Latorre brindó una entrevista para hablar en detalle sobre el supuesto vínculo que su marido, Diego Latorre, mantendría con la conductora radial Natacha Jaitt.
“Cuando uno tiene hijos (con el ex futbolista son padres de dos adolescentes) no es lo mismo. Eso es lo que la gente no entiende, y me insulta”, lamentó Yanina, y advirtió: “No me molesta la infidelidad, (pero) no soy swinger, no somos abiertos. Un polvo se perdona, no perdono la poca inteligencia”.
Sobre esas primeras horas posteriores al nacimiento del escándalo, Yanina confesó que deseaba “que no fueran verdad los detalles”, porque “una cosa es saber que una persona se fue a acostar con otra, y otra cosa, es escuchar esas cosas”.
“Llegó Diego a casa, hice la comida, intenté mantener la calma. Le di el teléfono con lo que me mandaste (por el material que circulaba en las redes, que le pasó De Brito); estaba blanco. Él quería hablar y yo quería que se callara y no me pusiera más nerviosa. Le dije que llamara a los abogados y no me dijera cosas que no interesaban”.
¿Por qué evitó el diálogo? “Porque estaba enojada y no tenía ganas de gritar y decir cosas fuera de lugar. No por él ni por mí, sino porque tengo que trabajar, y tengo chicas”. También aseguró que en los 23 años que llevan de casados, nunca tuvieron “una crisis profunda”. “Diego es todo: mi marido, mi hermano, mi amigo, el papá de mis hijos y la persona con la que tengo un proyecto”, dijo.
Luego de resaltar que la “decepciona la estupidez” y haber “perdido la admiración”, dijo que “la parte carnal” no la afecta. “Soy grande, escuché, hice e hicieron muchas cosas, aunque nunca me pasó nada así. Pienso que todas somos cornudas, siempre guardás una parte de intimidad, y siempre en el teléfono del otro vas a encontrara algo, aunque no sea un hecho sexual consumado“.
“Nos conocimos y nos hicimos juntos, yo lo acompañé en todo, no por mantenida sino por amor. Mis suegros no me querían porque pensaban que yo era la puta que le iba a hacer un hijo y desaparecer. Acá está la puta. (Y ellos) nunca más lo vieron a Diego. Ahora deben estar festejando en el Obelisco”.
“No me animo a hablar con mi mamá porque me da vergüenza. A ella le pasó algo peor, y siento que repito la historia. Ella no me llamó pero me mandó un mensaje diciéndome que estaba orgullosa de mí cuando me vio reírme en el programa. Mi hermana me escribe al igual que mucha gente, como mi primer novio. Me di cuenta que me quiere mucha gente”.




