Continúa la búsqueda de 23 desaparecidos.
Un feroz incendio forestal desatado el jueves en Los Gallardos, Almería, se cobró la vida de al menos 12 personas y dejó otros ocho heridos. El desastre se originó, según las primeras pericias, por la caída de una línea eléctrica que encendió la vegetación seca en medio de una intensa ola de calor.
El avance de las llamas en una región de barrancos y viviendas dispersas convirtió el terreno en una trampa mortal. El presidente regional, Juan Manuel Moreno Bonilla, describió la zona como una “ratonera” y advirtió que el número de víctimas podría aumentar a medida que los equipos de rescate avancen en la búsqueda de los 23 desaparecidos.
Cuatro de los fallecidos fueron hallados dentro de un vehículo con el volante a la derecha, lo que indica que podrían ser turistas de nacionalidad británica. Las siete víctimas restantes perdieron la vida al intentar escapar a pie por caminos escarpados, donde quedaron acorraladas por el fuego tras ignorar las rutas de evacuación establecidas.
El alcalde de Bédar, Ángel Francisco Collado, lamentó que un grupo de personas no atendiera las advertencias realizadas “puerta por puerta” por las autoridades. El consejero andaluz de Emergencias, Antonio Sanz, enfatizó que seguir las instrucciones oficiales resulta vital para sobrevivir en situaciones extremas.
Más de 400 brigadistas, entre los que se incluyen 150 bomberos regionales y personal de la Unidad Militar de Emergencias, combaten el incendio con apoyo aéreo. La geografía accidentada del sur de España complica las maniobras de extinción, mientras casi 200 evacuados permanecen alojados en centros municipales.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, manifestó su “enorme tristeza y desolación” ante la catástrofe que sacude al país. Desde la Casa Real también enviaron mensajes de condolencias a las familias afectadas por esta tragedia, la cual se suma a una racha de incendios de gran escala que el país combate año tras año.
Las temperaturas superiores a los 40°C que activaron alertas naranjas en Andalucía actuaron como combustible adicional para la propagación del fuego. Esta crisis ambiental refleja una tendencia preocupante en España, donde las olas de calor cada vez más prolongadas facilitan la destrucción de miles de hectáreas de vegetación.
El año pasado, los incendios forestales arrasaron 400.000 hectáreas, la cifra más alta registrada por el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales. Ante este panorama crítico, las autoridades insisten en la necesidad de extremar la precaución para evitar nuevos focos de incendio en las zonas rurales.




