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29 de febrero, 2024

Aníbal Lotocki. Rompió el silencio desde la cárcel. “No las llamo víctimas, las llamo denunciantes”.

“No tengo privilegios, pedí un ventilador y me lo negaron”

Aníbal Lotocki está detenido en la cárcel de Ezeiza en prisión preventiva por la causa que investiga el homicidio simple de su paciente Cristian Zárate.

Desde el penal dio una entrevista telefónica a Matías Vázquez, el periodista del programa Socios del Espectáculo por la pantalla de El Trece.

“En principio no hay mucho para hacer acá, hay un salón de usos múltiples donde todos desayunan, almuerzan, pasan el día. Algunos se levantan más tarde, otros más temprano. Yo me levanto generalmente 7:30 cuando nos abren las celdas para salir a calentar agua o para tomar un café. Lo mío es mucha lectura, mucho estudio. No me gusta jugar a las cartas, no me gusta jugar a los dados. Acá hay juegos de mesa. Como no me agrada eso, aprovecho para leer y estudiar”

“No estaba en mis planes para nada (estar detenido). No me parece algo justo, estoy por prisión preventiva (por la causa de Zárate). No tuve juicio, no tengo condena. Pero el juez entendió que me podía fugar, porque me mudé. Y decidió esta prisión preventiva. Supongo que se podrá revertir en los próximos meses porque sino tengo que esperar el juicio acá. Eso va a ser dentro unos meses, un año o dos. Si resulto absuelto después, este tiempo de cárcel nadie te lo devuelve”.

“Estoy en el pabellón de mejor conducta del penal. Están los 50 presos más amigables. Ninguno tiene beneficios. La celda se cierra a la misma hora, las visitas también, la comida es la misma. Yo estaba haciendo un curso y pedí una computadora y me la negaron. Acá nadie puede tener computadora ni teléfono”.

“Ahora hace mucho calor, hay un tinglado, las celdas son muy pequeñas, no corre nada de viento. Pedí un ventilador porque tengo un trastorno de transpiración excesiva por el que hago un tratamiento dos veces al año. Este tratamiento acá no existe, no se puede hacer porque es costoso. Le pedí al médico una solución y me recomendó un ventilador. Lo pedí y me lo negaron. Me dijeron que lo tenía que pedir por el Juzgado. El juez me autoriza un ventilador, pero en el penal no me lo quieren dar. No tengo ningún privilegio”.


“Es momento de hablar. Nunca he hablado, o hablé muy poco. No supe hacerme escuchar y ese fue un gran defecto. Dejé que se hablara mucho. Es momento de hacer lo que no había hecho hasta ahora”.

“No las llamo víctimas, las llamo denunciantes. Yo usaba un producto permitido por la ANMAT y los fabricantes. No veo en ese punto que haya hecho nada grave, nada malo. Me condenan por un efecto colateral del producto”.

“Ahora hicimos un análisis del producto y descubrimos que está alterado, que no tiene lo que dice el fabricante. Hicimos una denuncia al fabricante, si acá hay un responsable, no soy yo. Hay un Estado que tenía que controlar y no lo controló. Un fabricante que dijo que hizo un producto y lo hizo de otra manera. Esto pudo haber tenido consecuencias”,

No veo el panorama tan oscuro como lo ven algunos. El caso de Silvina Luna y todas las denunciantes fui juzgado. Si bien hay una nueva revisión del tribunal de tasación, me duplicaron la condena a 8 años, a mí me sumaron un delito por el que estaba absuelto. Eso fue a una revisión a tasación horizontal y esperamos tener novedades favorables. Lo otro fue a la Corte Suprema. Creo que de ahí podemos sacar un beneficio, no creo que empeore la condena”.

“Es muy desgarrador, sobre todo cuando se van, mi hija no se quiere ir, te rompe el corazón, ella tiene 10 años y quiere estar con su padre, salir en bicicleta, uno se siente muy mal. Por suerte, ella viene y me trae lo que necesito. Creo que ella sufre más que yo. Pero, yo no voy a estar toda la vida acá”.

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