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sábado 17 de abril, 2021
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Beatriz Sarlo. «La cuestión de las vacunas marca una zona de corrupción institucional».

Beatriz Sarlo, de 78 años, dio testimonio ante la Justicia, por sus dichos en un programa de televisión en el que dijo que le habían ofrecido vacunarse antes de tiempo y “por debajo de la mesa”.

En su declaración en Comodoro Py ante la jueza María Eugenia Capuchetti y el fiscal Eduardo Taiano, la escritora declaró que a mediados de enero fue contactada a través de un correo electrónico que le envió su editor Carlos Díaz, en el que le contaba que la esposa de Kicillof, Soledad Quereilhac, le había transmitido la propuesta, para incentivar a la gente a que se vacune.

La periodista Hinde Pomeraniec de Infobae entrevistó a la escritora tras su declaración testimonial.

«El ofrecimiento venía con nombres de personas. Yo considero que un tema de esa trascendencia, en un momento de escasez de vacunas, en ese primer momento parecía más álgida la cuestión de la escasez de vacunas. Ese mensaje debería haber venido acompañado por nombres que autorizaran el mensaje, como el Ministerio de Salud de la provincia encargado de la vacunación y también el criterio según el cual se habían formado listas de personas conocidas que darían el ejemplo vacunándose en un momento en el que había todavía cierta vacilación para vacunarse, un momento que pasó rápidamente, por suerte. O sea, no tenía ninguno de los rasgos de una comunicación que fuera confiable en el sentido de su origen y el manejo del tema», dijo la escritora

«Soledad Quereilhac había formado parte de mi cátedra pero ya en el momento final, cuando yo estaba ya contemplando la posibilidad de irme de la facultad de Filosofía y Letras, o sea que ella había entrado como ayudante de primera, había entrado en el primer nivel de la cátedra, era muy joven en ese momento y muy inteligente, pero yo no había trabajado con ella con la intensidad con la que trabajé con los jefes de trabajos prácticos o los ayudantes tiempo atrás como Sylvia Saitta, Aníbal Jarkowski o Graciela Speranza, por ejemplo», sostuvo.

En cuanto a su comentario «por debajo de la mesa» dijo: «Yo no sabía eso pero como no tengo una imagen tan elevada de mí misma, tuve la hipótesis de que sí, de que había llegado un ofrecimiento que antes debía haberle llegado a muchas otras personas y, por otra parte, en el mail en el que estaba ese ofrecimiento decía que era para integrar un grupo de gente del arte y de la cultura para que dieran el ejemplo de la vacunación. O sea que por un lado era algo que se me había anticipado pero también era evidente que no me iban a elegir a mí primera para salvarme del Covid».

«La cuestión de las vacunas marca una zona de corrupción institucional que merecía que la Justicia se hiciera cargo de eso y, en efecto, sucedió. Por otra parte, si la Justicia no me hubiera llamado, hubiera sido una equivocación mía de evaluación per también está lo que sucede con mi propia subjetividad: yo no soy una denunciante si no está la Justicia de por medio recogiendo una denuncia, es decir, no soy una habitué de las denuncias, digamos», agregó.