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domingo 25 de septiembre, 2022
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Betina Kraus. Yo odio, tu odias, el odia….

Paradójicamente “el discurso del odio” se está utilizando para describir las diferentes ideologías políticas, la libre expresión, el periodismo independiente y toda manifestación que no se alinee al gobierno de “Frente de Todos”.

El frustrado magnicidio se lo atribuye a complots sofisticados cuando fue un acto improvisado, poco profesional y hasta infantil de tres inoperantes denominados por la prensa la banda de “los copos de nieve”. A raíz del fallido atentado se han armado diferentes conjeturas como si hubiese sido un armado profesional cuando los “profesionales” sin querer borraron la memoria del celular dejándolo reseteado a estado de fábrica. La vice presidenta estaba custodiada por la División Custodia Vicepresidencial que depende de la Policía Federal que a su vez depende del ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández. Este relato que todos sabemos lo escribo para describir el contexto del discurso del odio que llegó ayer a su máxima expresión, con la misa contra el odio y por Cristina Kirchner en la Basílica de Luján, que se convirtió en la sede de un acto partidario.

Y además para recordar que el antecedente más importante de la limitación a actos que vayan en contra de sectores de la población o minorías religiosas, políticas u otras fue legislado por Alemania Federal después de la segunda guerra mundial. El concepto es “Volksverhetzung” que significa “incitación o instigación a las masas. Está incluido en el derecho penal de Alemania que prohíbe la incitación al odio. Se aplica por ejemplo en la negación del Holocausto en Alemania.

Según la Real Academia Española la definición de odio es la siguiente: “Sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia”.

¿Padecemos los argentinos de este mal tan repulsivo? ¿Se puede juzgar que todo aquél que no piense lo mismo está inmerso en el discurso del odio?

Es doloroso escuchar como hija de padres judío-alemanes que escaparon de la segunda guerra mundial y totalmente compenetrada con el dolor que produjo el Holocausto, la entrevista en “A dos voces” y en el “Centro Cultural Kirchner” donde el presidente de todos los argentinos, Alberto Fernández dijo:

«No sabemos todavía cuántos han muerto en la pandemia. Según dice Naciones Unidas, entre 6 y 10 millones de personas», que «se llevó entre uno y dos Holocaustos; es un montón de gente, es una tragedia inmensa«.

La comparación es brutal.

¿Cómo podemos salir de este enfrentamiento llamado grieta y ahora cultura del odio? ¿Están buscando nuestros políticos amansar las aguas o agitarlas? ¿Se dan cuenta que las consecuencias las padecemos todos los argentinos?

Siendo una sociedad multifacética en razas, religiones, ideologías políticas y en un país donde hubo próceres de la altura de San Martín, Belgrano, Sarmiento y muchos otros. ¿Porque no revisamos nuestros fundamentos y armamos un país en serio?

EN ESTA NOTA: Betina Kraus Kraus Betina