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lunes 15 de agosto, 2022
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Boris Johnson. El impresentable Primer Ministro británico en caída libre.

El escándalo de un diputado oficialista acusado de acoso sexual lo derrumba. 36 funcionarios de primer nivel presentaron sus renuncias. Se esperan otras 2 dimisiones importantes. No quiere renunciar ni al puesto ni al vaso que lo acompaña habitualmente.

El primer ministro británico, Boris Johnson, continua resistiendo en el cargo pese a los llamados a renunciar de gran parte de su gabinete y en medio de una ola de dimisiones en el Ejecutivo, entre funcionarios, ministros, asesores y secretarios de Estado, todos enojados por el manejo del líder conservador frente a una serie de escándalos.

Según la prensa local, varios referentes del ejecutivo, entre ellos su hasta ahora incondicional defensora Priti Patel, ministra del Interior, fueron a Downing Street a decirle que había perdido el apoyo de su Partido Conservador y que no puede continuar.

Pero la respuesta fue la destitución del ministro de Vivienda, Michael Gove, por llevar ese mensaje.

Alrededor de 40 funcionarios presentaron la renuncia. Constituye la mayor crisis de liderazgo de Johnson desde su llegada al poder, en julio de 2019.

Las dimisiones del ministro de Finanzas Rishi Sunak y el ministro de Salud Sajid Javid, 2 funcionarios clave de su Gobierno, generaron durante toda la jornada un éxodo de renuncias en el gabinete, pero Johnson insiste en que «seguirá adelante» con su trabajo y descartó el llamado a una elección anticipada.

«El primer ministro está animado y seguirá luchando», afirmó en Sky News James Duddridge, el asesor de Johnson.

«La tarea de un primer ministro en circunstancias difíciles, cuando se ha recibido un mandato colosal, es seguir adelante, y eso es lo que voy a hacer», había dicho más temprano el premier conservador ante el Parlamento.

También descartó la disolución del Parlamento y aseguró que la fecha más temprana que puede ver para una elección general es dentro de 2 años.

Según la prensa local, varios pesos pesados de su gobierno, entre ellos su hasta ahora defensora incondicional Priti Patel, ministra del Interior, fueron a Downing Street, residencia oficial del primer ministro, a decirle que había perdido el apoyo de su Partido Conservador y que no puede continuar.

Sin embargo, según las mimas fuentes, Johnson se negó en rotundo a dimitir.

Todo comenzó cuando los ministros de Finanzas y de Salud renunciaron a sus cargos con críticas al manejo de las denuncias contra un diputado oficialista acusado de acoso sexual.

El exministro de Salud dijo ante la Cámara de los Comunes que «ya es suficiente» y pidió a los ministros del gabinete que consideren renunciar para ayudarlo a destituir a Johnson como primer ministro.

«He concluido que el problema empieza por arriba y creo que eso no va a cambiar. Y eso significa que somos nosotros quienes tenemos una posición de responsabilidad de hacer ese cambio», declaró Javid.

El líder de la oposición, el laborista Keir Starmer, lo acusó de dar un «espectáculo patético» en «el último acto de su carrera política».

El liderazgo del premier quedó al borde del abismo cuando admitió que sabía sobre las denuncias de conducta sexual inapropiada presentadas contra el parlamentario conservador Chris Pincher cuando lo ascendió a un alto cargo en febrero pasado.

El primer ministro trató de decir que no había sido informado de las acusaciones, para luego retractarse de esta afirmación.

Pincher, que fue suspendido del Partido Conservador, fue acusado de «manosear a dos hombres», al parecer cuando estaba bajo los efectos del alcohol en un club privado de Londres.

El primer ministro superó a principios de junio un voto de confianza promovido desde sus propias filas, después de que varios legisladores enviaran cartas a un comité del Partido Conservador en el que manifestaron su oposición a la continuidad de su líder.

Estas misivas estuvieron motivadas por el escándalo de las fiestas celebradas en la residencia oficial pese a las restricciones contra la Covid-19 durante la pandemia.

Con las reglas actuales de procedimiento, el líder tory no puede ser sometido a otro voto de confianza hasta dentro de 12 meses.

Los parlamentarios quieren buscar la forma de cambiar las reglas para celebrar otra votación y destituir finalmente a Johnson.