Puntoseguido.com.ar | Santo en la Web y en la Red
INFO / ESPECTACULOS / DEPORTES / POLICIALES / POLITICA / ECONOMÍA / OTRO TEMA / INVITADO / LO QUE HAY QUE SABER / EDUCACIÓN, CIENCIA Y TECNOLOGÍA / AYUDA SOLIDARIA / SONRILANDIA / REGIONALES
miércoles 7 de diciembre, 2022
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors
Info

Carlos III. Pone a la venta 12 caballos de su madre Isabel II.

Heredó 24 caballos de carrera y unas 80 yeguas.

El rey Carlos III ha heredado cerca de 24 caballos de carrera y unas 80 yeguas de cría pertenecientes a su madre.

Pero según afirma ‘Daily Mail’, el rey habría decidido vender este mes, mediante subasta en Tattersalls, una de las casas de subastas equinas más importantes del mundo, 12 de los mejores caballos de carreras que heredó de Isabel II.

Entre ellos se encontraría Love Affairs, el último caballo ganador de la reina en Goodwood dos días antes de su muerte.

También Just Fine, el campeón que a principios de este mes hizo historia al convertirse en el primero en dar una victoria en una competición hípica al nuevo monarca.

La idea del rey, según las fuentes consultadas por ‘Daily Mail’, cesar la cría de los caballos a escala comercial a través de la reducción progresiva del número de estos animales a lo largo de tres años.

Así, según una de las fuentes, “la cuadra real podría convertirse en un museo en tres años”, algo que, asegura, “sería una lástima”.

Otra fuente real ha confirmado al medio británico que aunque el padre del príncipe William y el príncipe Harry reducirá la cantidad de caballos que tiene en propiedad, “la conexión entre la familia y la industria de las carreras de caballos continuará». «El deseo es continuar con las tradiciones y las conexiones con Royal Ascot, pero no en la misma escala que Su Majestad».

La reina generalmente vendía alrededor de siete caballos al año, por lo que la venta prevista para este mes representa un gran aumento. La decisión de Carlos III llama en un principio la atención, ya que es sabida la gran devoción que su madre sentía por estos animales. No parece ser de la misma intensidad la pasión de Carlos III por ellos, pues considera que el coste que conlleva es demasiado alto.