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21 de abril, 2024

Claudio Lozano. “Hay que plantear cómo se construye un programa anti-inflacionario”.

“El resultado del domingo 13 de agosto vimos cómo la gente pateó el tablero y puso en discusión todo su agotamiento del ciclo político”.

El ex director del Banco Central Claudio Lozano, participó en el Ciclo de Entrevistas del Posgrado de Investigación de Perfil. Opino sobre las medidas de Sergio Massa y una incipiente preocupación por la posible presidencia de Milei o Patricia Bullrich.

  • En los últimos ocho años se dio un deterioro sistemático de las condiciones de la ciudadanía en materia de ingresos y situación laboral general que ha generado un cuadro de frustración que se expresó con mucha contundencia en las elecciones. Podemos decir que estamos ante el resultado de una elección de cuatro cuartos, donde una parte muy significativa del electorado directamente rechazó la oferta electoral por la vía de no votar, por el voto en blanco o el voto nulo plano. Creo que la experiencia del Frente de Todos es de frustración de expectativas. Falta autocrítica en el Gobierno.
  • El gran problema que tuvimos fue primero la frustración de una gestión que tomó decisiones incorrectas, como haber perdido la capacidad política de negociar de otro modo el tema de la deuda. El acuerdo y el tipo de políticas que se articulan con el Fondo Monetario Internacional, generan el cuadro de situaciones en las que terminó el gobierno actual. Una segunda frustración fue la creación de Unión por la Patria, que en lugar de tomar distancia de esta gestión y proponer algo diferente, terminó colocando un candidato que tiene más que ver con el sostenimiento de las propuestas del establishment que ofertar un horizonte distinto. La del Frente de Todos, y lo que lleva adelante el Gobierno hoy, es una variante del ajuste gradual que confronta con decisiones más salvajes, como las que puede proponer Melconian o Milei, y siguen posponiendo el núcleo central del debate que es el nivel de desigualdad que hay en el país. Este tema, fue el fracaso del frente, se trasladó a la convocatoria y al candidato, y eso lo hace poco creíble.
  • Estamos hablando de la cúpula salarial de la Argentina dónde están los trabajadores mejor pagos, que son un millón doscientas personas, frente a un total de asalariados de 19 millones de personas que representa la totalidad de la fuerza laboral. La medida del impuesto a las ganancias no favorece a la gran mayoría de los trabajadores,  solo a una ínfima proporción. Es una barbaridad que se tome esta discusión y no se esté dando el debate del salario mínimo que se encuentra por debajo de la canasta básica de una familia tipo. La medida forma parte del marketing electoral. Del mismo modo que las medidas anteriores, en gran parte, están dirigidas al universo formal y no llegan a esa mitad de la población que está por fuera de ese circuito. Es importante destacar que el 80 por ciento del empleo generado es autoempleo: changas, cuenta-propismo o empleo asalariado no registrado.  Creo que es innecesaria la discusión que se está dando sobre la propuesta de (Javier) Milei de quitar el aguinaldo y las vacaciones pagas, algo que efectivamente está mal, pero que, si vamos al hecho, el 48 por ciento de la población laboral no tiene ni aguinaldo ni vacaciones, porque transita la informalidad. En la actualidad hay cuatro millones de personas en la economía popular. 
  • Tendría que empezar a hablar de otros temas y reconocer que la sociedad cambió. Hace unos días, en Tucumán, Masa dijo en su discurso que  va a garantizar que todos los trabajadores puedan tener una mejor situación a través de paritarias libres. ¿Qué porcentaje de trabajadores están involucrados en ese ámbito?, una minoría, consecuentemente, no se le está hablando al conjunto. Hay que plantear cómo se construye un programa anti-inflacionario que permita la recomposición de ingresos por precios que se comporten como corresponde en relación a la estructura de costos de las empresas, y que la remarcación no sea un mecanismo permanente de incremento del margen de utilidad. Habría que empezar a decir que en realidad el acuerdo con el Fondo no permitió resolver las dificultades y avanzar con el debate de un ingreso universal, pensar en un programa de empleo garantizado, discutir mesas de control comunitario sobre las cadenas de producción más importantes de alimentos y energía. Tenemos un país que, en el contexto del endeudamiento y en la búsqueda permanente de aumentar las exportaciones y conseguir divisas de manera urgente, lo único que está haciendo es sobreexplotando la naturaleza, re-privatizando el país, destruyendo el ambiente y promoviendo desigualdades. Esa Argentina hoy no está siendo discutida por ninguna de las tres opciones. La única fuerza que tenía volumen político para discutirlo era Unión por la Patria y en su lugar puso un candidato y se quedó en discusiones.
  • Ambos me preocupan. Tanto el planteo de la dolarización como del Estado mínimo son situaciones, que, de darse, nos colocarían en el camino del colapso, sin antes resolver ninguno de los problemas que tenemos. Milei ha dicho que, de ser presidente, se propone reducir en 15 puntos el gasto público. El Estado Nacional, en total, su jurisdicción es del 22 por ciento. Entonces, si rebaja un 15% lo que está haciendo es reducir el gasto en un 70 por ciento lo que nos dejaría con un gasto público que no alcanzaría ni para cubrir el pago de las jubilaciones. Lo que se está diciendo es un disparate. Lo que proponen conduciría al país a una situación de exclusión social. Por otro lado, en el caso de Bullrich, veo que es una fotocopia de Milei. Plantea cosas similares. Incluso en algún momento se barajó que Milei fuese su ministro de Economía. Patricia plantea el déficit cero de manera inmediata y la competencia de monedas. Al final ambos terminan en el mismo lugar, plantean una formulación distinta pero que termina igual. La diferencia real, la propone  Unión por la Patria que plantea una estrategia más gradual.  
  • Es clave que reflexionemos sobre el escenario actual, y dejar en claro que el resultado que vimos en las elecciones PASO, se interpreta de la misma manera que la experiencia que vivimos en el 2001. En aquel momento fue un “parteaguas” que terminó una etapa y abrió otra. Fue el fin de la convertibilidad. El resultado del domingo 13 de agosto vimos cómo la gente pateó el tablero y puso en discusión todo su agotamiento del ciclo político que comenzó en 2001, y que, en las últimas dos gestiones, no supo dar ninguna respuesta a los problemas centrales de la sociedad. A mí me parece que todavía pueden pasar cosas buenas y malas. Todos están en posibilidad de disputar en las elecciones, sin embargo, hay una presentación mediática que pone a Milei como ganador. Pero las definiciones todavía no están dadas. 

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