La Habana tiene reservas de petróleo para menos de 20 días y la situación se agravó por las medidas impulsadas por Trump.
Ante la creciente presión de Donald Trump y tras la captura de Nicolás Maduro, Cuba está inmersa en un clima de máxima tensión y de incertidumbre. Con ese telón de fondo, las últimas semanas embajadas de Europa y América Latina comenzaron a revisar y activar sus planes de evacuación para abandonar la isla en el corto plazo.
El detonante fue la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el pasado 3 de enero, que desató una ola de presión de Estados Unidos sobre el gobierno cubano. El temor a una posible intervención militar norteamericana y el colapso energético empujaron a diplomáticos y empresas a tomar medidas drásticas.
La alarma no solo se sintió en las sedes diplomáticas. Unilever, la multinacional británica, ya evacuó a las familias de sus empleados extranjeros en Cuba. Según fuentes cercanas a la compañía, la decisión refleja el nivel de preocupación que atraviesa a las grandes corporaciones con operaciones en la isla.
El escenario es inédito: amenazas geopolíticas, crisis económica y riesgo de quedarse sin energía. Varias embajadas actualizaron sus listados de ciudadanos residentes, llamando uno por uno para verificar datos y asegurarse de que todos estén localizables. Algunas incluso se abastecieron de víveres, agua y combustibles para soportar cortes prolongados de servicios básicos.
En el sector privado, las filiales de empresas internacionales admitieron que la incertidumbre las llevó a replantear su actividad en Cuba. El temor a una intervención militar estadounidense —aunque sea limitada— y el deterioro económico, con apagones y escasez de combustibles, son los principales motivos.
La crisis energética llegó a un punto crítico. Según la consultora Kpler, citada por Financial Times, Cuba solo tiene reservas de petróleo para 15 o 20 días. En lo que va de 2026, la isla recibió apenas 84.900 barriles de crudo, gracias a una única entrega mexicana el 9 de enero. El promedio diario cayó a poco más de 3.000 barriles, muy lejos de los 37.000 que llegaban en 2025.
El presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a los países que vendan o entreguen petróleo a Cuba. El objetivo, según la Casa Blanca, es proteger los intereses estratégicos de Washington frente a lo que Trump calificó como “acciones malignas” de La Habana.
El mandatario fue más allá: aseguró que “Cuba está a punto de caer” y sugirió que lo único que falta es “entrar y destruir el lugar”. Su secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió: “Si estuviera en La Habana, estaría preocupado, aunque fuera un poco”. El subsecretario Christopher Landau remarcó que Estados Unidos espera que los cubanos puedan “ejercer sus libertades fundamentales” este mismo año.




