Jair Bolsonaro y Lula da Silva iniciaron los contactos políticos para ampliar sus apoyos de cara al balotaje de las elecciones en Brasil, tras una primera ronda donde el candidato conservador obtuvo el 47,03% de los votos frente al 45,16% del líder del Partido de los Trabajadores.
La disputa se trasladó de inmediato al tablero de alianzas estratégicas. Ambas campañas salieron a captar los votos de los partidos que no tomaron postura en la primera vuelta y de los candidatos que quedaron fuera de la contienda electoral.
La estrategia de Lula y el factor abstención
Lula da Silva mantuvo reuniones con su gabinete para definir los ejes de su campaña, que incluirán una mayor exposición en debates televisivos y un fuerte foco en convocar a más de 30 millones de brasileños que no acudieron a las urnas.
El actual mandatario también planea disputar el terreno de la seguridad y el combate al crimen organizado, temas que lideraron la agenda de su contrincante durante las últimas semanas previas al escrutinio.
Los apoyos clave para Bolsonaro
Del otro lado, el bloque de Jair Bolsonaro busca sumar los respaldos de formaciones de centroderecha como União Brasil, Republicanos y Progresistas, además de sumar el guiño explícito del expresidente Michel Temer.
La reacción económica no tardó en reflejarse en los mercados financieros de São Paulo, con una suba histórica impulsada por las expectativas sobre el futuro rumbo fiscal y las acciones de Petrobras.




