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martes 18 de enero, 2022
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Guardó su secreto por mas de 50 años. Antes de morir le confesó a su esposa que había robado a un banco.

Se llevó 215 mil dólares. Equivalen hoy a 1 millón 600 mil dólares. Cambió su identidad y nunca lo descubrieron.

El cáncer de pulmón le estaba consumiendo y sabía que su final estaba cerca. Necesitaba compartir el secreto que había guardado durante más de 50 años. En su lecho de muerte, llamó a su esposa, a su hija, y les contó la verdad.

Thomas Randele era un vecino ejemplar. Vivía con su familia en un casita a las afueras de Boston, Estados Unidos.

Devoto, educado, amable, era el clásico ciudadano querido y respetado por todos los que lo conocían.

Se había ganado la vida vendiendo autos en distintos concesionarios y en sus ratos libres, disfrutaba jugando al golf.

Sus amigos no imaginaban que aquel padre de familia al que creían conocer muy bien ni siquiera se llamaba Thomas Randele.

Su nombre real era en realidad Ted Conrad. Así figura en los archivos policiales. Durante más de medio siglo había sido un fugitivo. Huyó de la justicia tras cometer uno de los mayores robos de la historia de Cleveland.

Con 20 años, había ingresado a un banco para hacerse con un botín de USD 215,000 -el equivalente hoy a USD 1.600.000-. Después, desapareció sin dejar rastro.

Todo comenzó en 1969, cuando Conrad empezó a trabajar como cajero en el Society National Bank.

Se dio cuenta de que las medidas de seguridad de la cámara acorazada eran bastante endebles y supo que sería muy fácil robar el dinero y huir. Así se lo contó a uno de sus mejores amigos, Russell Metcalf, según recoge la cadena Fox News.

No dejó cabos sueltos. Cuando el banco se dió del robo, ya era demasiado tarde. El ladrón había cruzado varios estados sin que nadie lo capturara.

Tras dar el gran golpe, Conrad le escribió una carta a su novia. En el manuscrito le explicaba que volvería a Cleveland cuando prescribiera el plazo para presentar la demanda.

Sin embargo, las autoridades lograron acusarle y nunca pudo regresar a su hogar.

6 meses después del robo se asentó en Boston, a diez horas en coche de su ciudad natal. Allí creó una nueva identidad: se llamaría Thomas Randele.

Cortó toda comunicación con su familia. Se dejó crecer la barba y jamás habló de su vida anterior. En la década de los 70, consiguió trabajo en un club de campo situado a las afueras de Boston y con el tiempo, lo ascendieron a gerente.

Más tarde, en 1982, se casó con su esposa Kathy, con quien tuvo una hija. Por esos años, cambió de empleo y se convirtió en vendedor de automóviles..

En 2021, a los 71 años y moribundo por el cáncer, Conrad le contó a su esposa y a su hija cuál era su verdadera identidad, y les explicó que a los 20 años había robo un banco en Cleveland.

Al morir Thomas Randele, los investigadores cotejaron los datos del obituario y descubrieron la verdad.