El legendario cantautor español detalló sus hábitos cotidianos tras su retiro de los escenarios, su vínculo con la gastronomía y su visión sobre el paso del tiempo.
A los 82 años, Joan Manuel Serrat atraviesa una etapa profundamente alejada del ritmo frenético que marcó buena parte de su carrera artística. Después de décadas de giras internacionales, recitales masivos y compromisos profesionales, el cantante disfruta de una cotidianidad apacible en España.
Cada mañana, el artista mantiene una costumbre sencilla que no está dispuesto a negociar. “Desayuno un café solo, negro y bien puesto. No necesito más para que el motor empiece a rodar e intento no mirar el reloj”,
Lejos de los horarios estrictos, Joan Manuel Serrat disfruta especialmente de la posibilidad de organizar sus días con absoluta libertad. “Es un placer extraordinario despertarse y no tener que ir a ningún lugar ni cumplir con ningún horario”, reconoció.
Sin embargo, el retiro no implicó inactividad física ni intelectual. El músico camina todos los días y continúa visitando su despacho personal para leer, escribir y poner en orden sus recuerdos acumulados a lo largo de las décadas.
“No voy a trabajar en el sentido estricto, voy a leer, a escribir mis cosas, a ordenar mis recuerdos. No he dejado de ser curioso”, explicó sobre su vigencia mental.
En cuanto a sus hábitos culinarios, Joan Manuel Serrat no sigue ninguna dieta restrictiva, pero prioriza el equilibrio y el disfrute. “Trato de ser cuidadoso, pero sin ser un pesado. Como de todo, me gusta mucho la cocina mediterránea y, por supuesto, una copa de vino no falta”, detalló sobre su concepto de la moderación.
Entre sus preferencias aparecen platos tradicionales sencillos que lo acompañaron durante toda su vida. Recordó que durante años su cena habitual consistía en huevos fritos con papas y que también disfruta especialmente de los bocadillos de mejillones en escabeche.




