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jueves 2 de febrero, 2023
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Joan Manuel Serrat. No se despide ni del escenario a quien se quiere y se respeta.

Gracias por todo lo que nos diste y por lo que nos vas dar. No hay adiós. Hasta la próxima. Esta es tu casa. Te la ganaste en buena ley.

No fue un concierto más. Él propuso apartar cualquier atisbo de nostalgia y melancolía, aunque sus ojos llenos de lágrimas lo contradecían. Joan Manuel Serrat se subió por última vez al escenario en Argentina.


«No me queda otra que despedirme, yo solo me metí en este lio. Pero voy hacerlo como corresponde, personalmente, de ustedes que tanto amor me han dado y vamos a hacerlo con alegría» , comenzó el catalán más argentino con un estadio que lo ovacionaba como forma de abrazarlo.

Era una fiesta de despedida, pero había un sabor agridulce cada vez que el Nano cantaba por última vez sus canciones: Lucia, Algo Personal, Cantares, Para la libertad, entre las que eligió para retirarse de los escenarios. El último concierto será el 23 de diciembre en Barcelona.

Serrat quebrado por la emoción en su último recital en Argentina

El Nano vino una vez más con sus manojo de canciones, su guitarra a cuestas y su show bien cuidado. Con ese estilo tan personal de convertir un estadio en el living de una casa, de lograr la complicidad con el público, que para que sea parte y no solo espectador.

Hubo espacio para la ironía, hasta cierto humor negro, pero sobre todo emoción. Y aunque hubo tiempo para las risas, con él no podría ser de otra manera, el nudo en la garganta era incontrolable.

A lo largo de los más de 50 años en lo que Serrat vino a la Argentina, estuvo ahí presente levantado cada causa justa, denunciado cada violación a los Derechos Humanos. Vino siempre, aún en las crisis mas duras. Desde lejos y desde cerca acompañó a este país.

Lo que él no puede saber, tal vez si imaginar, es cómo acompañó la vida personal de tantas personas que en tiempos difíciles buscaron refugio en sus canciones, calma en su voz y también musicalizaron sus alegrías.

Claro, viéndolo así, es muy dificil aceptar sin angustia esta despedida, elegida por él, pero no por eso menos dolorosa. Trató de evitarlo, trató de contener a esa gente que en su butaca no podía dejar de llorar.

Sus primeras lágrimas llegaron con Nanas de la Cebolla. Un concierto en el que contó la historia de su abuelo Manuel asesinado por el franquismo, arrojado por un barranco. Pero que él, su nieto más pequeño, seguirá buscando.

También cantó la canción a su mamá, parte en catalán parte en castellano. Parte canción de cuna, parte un hijo homenajeando a su madre. También contó la historia de su papá que le regaló su primera guitarra.

Pero llegó el momento de la despedida y así su nudo en la garganta fue tan fuerte que no lo pudo controlar. El, sus músicos y un estadio entero lloraban por una vida compartida.

«De aquí en adelante todo es futuro», dijo al comenzar en una forma de levantar los ánimos.

Pero lo cierto, es que es ese futuro es sin él compartiendo complicidades, risas y emociones desde el escenario.

Serrat no pudo contener las lágrimas en su último diálogo con su público.

En el fondo la mayoría, y tal vez también él, guarda la la ilusión de que se arrepienta y vuelva a subirse.

Y porque quienes tuvimos la suerte de ver sus conciertos de vez en cuando la vida tomó con nosotros café.

Serrat cantado Aquellas pequeñas cosas, con la gente

Con Fiesta se fue, se dio vuelta y ya no volvió a mirar, no era fácil irse, no llorar, dejar a atrás parte de su vida. Se fue con un estadio coreando su nombre, con dolor en las palmas de manos de tanto aplaudir, con los ojos llenos de lágrimas. Y de pie, como se merece este gran señor. Gracias Nano.

María Helena Ripetta

Ovación de despedida al Nano