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martes 16 de agosto, 2022
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Espectáculos

Joaquín Furriel. Definiciones de lo que piensa y de lo que actúa.

No solo es un actor exitoso. Vale la pena conocerlo más allá de su profesión.

El actor Joaquín Furriel habló de cómo fue crecer a los golpes en los ‘90 y sobre el exito de «El reino» analizando el fenómeno social que acompañó a la serie. Tambien hablo del contexto economico social actual que vive el pais. Fue en entrevista de Tatiana Schapiro para Teleshow.

Hablando sobre la obra «Ella en mi cabeza» que está por despedirse de la cartelera dijo «Lo que estuvo muy interesante de este proyecto es que desde que se estrenó la obra, hace 15 años a ahora, hubo una revolución feminista muy importante en el mundo y sobre todo en Argentina. Cambiaron los focos, las discusiones, las generaciones».

Para mí no es una novedad porque mi madre siempre fue una militante feminista y así nos educaron. Con mi hermano no podíamos hacer ninguna diferenciación de género ni pelear a ver quién era el más macho».

«Y ahora vemos cómo al hijo de Valeria Mazza le pegan por ser “tincho”, aparentemente. Lo que no me sorprende es que ya sea por el que seas diferente socialmente o por lo que fuere, el otro grupo responde de una manera miedosa».

«Hay ficciones que trascienden por algo que va más allá de estar viendo un entretenimiento. Se generan debates, el espectador o la espectadora participa de una manera muy activa con lo que está viendo. Y eso es lo que pasó con El reino».

«En Sudamérica tenemos muchos problemas para poder hablar de la religión y, en este caso, de la connivencia de la política con la religión. Somos colonias gobernadas católicamente, y hoy en día las religiones han cambiado, aparecen movimientos religiosos con otro grado de poder que han hecho cosas que el Estado no se ha ocupado en hacer».

«Entonces no es una sorpresa que en Brasil el evangelismo hoy esté con Bolsonaro en el poder, y también en menor medida, con Lula».

«Creo que todo en el mundo es una construcción. Y cuando uno empieza a desmenuzar la historia y a leer, a informarse, a tratar de entender por qué llegamos a una situación donde prácticamente cada 26 horas tenemos un femicidio en nuestro país, empezás a observar los problemas que tenemos».

«Yo tengo 47 años, un hombre criado en el Conurbano, una construcción de cómo había que ser: macho alfa, cagarse a trompadas, encarar a la mujer en el boliche, el ganador. Toda esa semántica construida del machismo lo responden los hombres y lo responden las mujeres».

«Por otro lado tenemos la pobreza. Fijate lo que está pasando en Sudamérica: cuanta más pobreza, aparece una extrema derecha radicalizada que ya es capaz de decir cualquier cosa, como fenómenos histriónicos, prácticamente».

«El tema de permanentemente estar tratando de destruir lo que tenemos bien. Las instituciones argentinas. La educación es una institución. Yo estoy formado en la educación pública».

«El actor que soy hoy, los recursos que tengo, las herramientas que tengo para poder comprender mi profesión ética y estéticamente, me lo dio el Estado nacional».

«Yo estoy pagando impuestos para que eso también siga funcionando. Entonces, cualquier persona que me venga a decir que en mi país las instituciones no funcionan, es mentira».

«Sigue habiendo educación pública y sigue habiendo salud pública, con un montón de problemas, yo no le esquivo el problema que tenemos, pero también es cierto que si me tengo que operar en algún país de Sudamérica probablemente estoy tranquilo si me opero en Argentina».

«Ahí crece (en el contexto economico con inflación proyectada superior 70%) una extrema derecha radicalizada con gente que está revalorizando a Videla, que dicen cualquier cosa y es muy difícil tomarlos en serio».

«Una persona que crea que puede ser una solución vender un órgano es una persona que no propone ninguna solución real para este país, que es la pobreza.

«Yo amo a mi país. Estoy maravillado del país en el que vivo. Con todas las contradicciones».

«A mí la Argentina me dio todo: el actor que soy, la familia que tengo, la vida que tengo, los amigos que tengo, el valor que tenemos por la amistad, la solidaridad que tenemos los argentinos y las argentinas. Todos esos valores. Es un país; yo me sentiría muy solo en otro país».

Sobre como es ser padre de una adolescente dijo «Es un sube y baja, porque hoy manejan una cantidad de información que es difícil estar al día. Sobre todo, entender el vínculo que tienen con las redes sociales».

«Yo no tuve una adolescencia muy suave, ¿viste? 90, neoliberalismo, Conurbano, Duhalde, razzias, empezaba el paco, que no consumí porque vi lo que provocaba en mis amigos. La del 90 fue una década muy violenta y muy agresiva».

«Sí, cuatro veces (Sobre si de adolescente estuvo en comisarías). Hacía mucho quilombo. Era una violencia permanente. Eran épocas violentas. Por no tener DNI… Robar no, nunca robé».

«Mi aprendizaje fue estar muy cerca de mi hija en la cotidiana. Que me cuente cómo es. Y trato de estar informado también de qué está pasando. Porque lo interesante es pensar juntos respuestas posibles para esos estímulos. Y cuando uno es adolescente tenés la grandísima dificultad de que te tenés que mostrar al mundo».

«Y lo más complejo de todo: empieza el sexo. A mí no me entra en la cabeza cómo todavía sigue habiendo funcionarios y funcionarias que puedan dudar que en la escuela hay que tener educación sexual- Eso es inivisibilizar lo que se necesita en el mundo que vivimos».

«Lo único que me orientó fue la actuación, porque hacía muchísimo quilombo, y el grupo de psicopedagogos que tenía la escuela sugirió que tenía que poner toda esa energía en un ámbito creativo. Fui a los talleres y la actuación me ordenó».

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