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14 de abril, 2024

Juan Carlos Rey emérito de España. Fijo su residencia fiscal en Abu Fabi. Su herencia liberada del fisco español.

Se desconoce cual es su fortuna.

La decisión del Rey emérito Juan Carlos de iniciar los trámites administrativos para trasladar su residencia fiscal a Abu Dabi ha causado consternación.

Se trata de un gesto de el Emérito confirma su nula voluntad de volver a residir en España. Y complica aún más su legado histórico de que quien ha sido Jefe del Estado durante casi 40 años vaya a dejar de ser contribuyente en su país.

Emiratos Árabes Unidos no está considerado como un paraíso fiscal por parte de la Hacienda española.

Don Juan Carlos se va a ver muy beneficiado al quedar fuera del radar de la Hacienda española y poder disfrutar de las extraordinarias ventajas fiscales que ofrece la Petromonarquía.

La decisión del padre de Don Felipe, absolutamente legal, plantea muchos interrogantes como su herencia.

En 2015 entró en vigor un Reglamento Europeo de Sucesiones por el que la nacionalidad del difunto dejó paso al lugar de residencia habitual como principal criterio para determinar la ley aplicable en todo lo relacionado con las sucesiones mortis causa.

Don Juan Carlos no eligió para su expatriación ningún lugar comunitario, sino que desde agosto de 2020 fijó su residencia en Abu Dabi.

Lo que parecía algo temporal, se confirmó como permanente el año pasado cuando Zarzuela hizo pública una carta en la que Don Juan Carlos manifestaba a su hijo su intención “continuar residiendo de forma permanente y estable en Abu Dabi, donde he encontrado tranquilidad, especialmente para este período de mi vida”.

El ex monarca habría adquirido una impresionante casa en Abu Dabi, según fue publicado por varios medios a comienzos de este 2023, noticia no confirmada oficialmente.


El Rey Juan Carlos tiene en su situación actual la facultad para decidir si quiere a hacer testamento al Derecho español -a través de la professio juris en su favor- o por la ley en este caso de Emiratos.

Hasta 2021, esto último hubiera supuesto la aceptación de normas fundamentadas en la sharia que, entre otras cosas, permiten la discriminación por razón de sexo en el reparto de los bienes del fallecido.

Pero ese año Abu Dabi aprobó nuevas normas que regulan el divorcio, la herencia y la custodia de los hijos para los no musulmanes que residen en la capital de Emiratos.

Los expertos consultados por El Mundo sostienen que la decisión del Emérito de mantenerse en Abu Dabi y convertirse en residente fiscal del Golfo también puede servirle para preparar una “limpieza” de su futura herencia.

Puede desarrollar la más conveniente ingeniería patrimonial para dejar el día de mañana a sus herederos un patrimonio que no les acarreé a los mismos responsabilidades de tipo fiscal y económica.


El patrimonio de Juan Carlos I es un enorme misterio. No existe una Ley de la Corona ni los miembros de la Familia Real -de la que el Emérito sigue formando parte- están obligados a hacer declaración de bienes y derechos patrimoniales.

El pasado mes de abril, Felipe VI, en un ejercicio de transparencia, hizo público su patrimonio personal, valorado en más de 2,5 millones de euros.

Don Juan Carlos podría contar con una cantidad de ahorros muy superior sólo por todos los años que ha sido Jefe del Estado, en los que percibía una asignación oficial en concepto de sueldo a través de los Presupuestos Generales.

Se da por hecho que los hijos del Emérito serán en el futuro los principales beneficiarios en su testamento.

En marzo de 2020, a través de un comunicado, Felipe VI hacía pública su renuncia a “a cualquier activo, inversión o estructura financiera cuyo origen o finalidad puedan no estar en consonancia con la legalidad o con los criterios de rectitud e integridad que rigen su actividad institucional y privada y que deben informar la actividad de la Corona”.

El Código Civil prohíbe renunciar a una herencia antes de que se produzca el fallecimiento.

En cuanto a las Infantas, Doña Cristina es residente en Suiza desde hace muchos años, por lo que no tendría que hacer frente al pago del impuesto de sucesiones en España, que sí le correspondería a Doña Elena, quien tributaría en la Comunidad de Madrid.

No será una tarea fácil inventariar, valorar y hacer el correspondiente reparto de cada uno de los bienes y derechos de Don Juan Carlos según las disposiciones testamentarias que realice.

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