Una nena de 12 años falleció tras ingerir una mandarina que fue rociada con una sustancia tóxica, mientras que su hermano de 11 continúa internado por el mismo motivo. El trágico hecho se registró en la pequeña comunidad de Mburucuyá, en Corrientes, y ambos menores de edad se encontraban en una plantación, donde se descompensaron y fueron trasladados al hospital de Saladas, a 45 kilómetros del lugar.
Desde la comisaría de Mburucuyá, ciudad ubicada a casi 150 kilómetros de la capital correntina, informaron que la menor murió a causa de un paro cardiorespiratorio en el vehículo que la llevaba hacia al centro de atención médica. La causa fue caratulada como “muerte por envenenamiento”, y no se descarta que se ordenen allanamientos en el predio rural. Se presume que los cítricos contenían algún tipo de sustancia tóxica, como un agroquímico.
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