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jueves 28 de enero, 2021
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MARTHA WOLFF. Menstruación y política.

Entre el cotillón para celebrar, un modo de decir, fin de año en el arbolito de la tristeza argentina, faltaba la propuesta de cien funcionarias provinciales y nacionales, diputadas, concejalas, dirigentes políticas, cooperativistas y activistas del partido gobernante de todo el país, de una “Justicia Menstrual”, para que cuando tenga su período sea pago. Para perpetuar en el archivo de la Casa Rosada ese épico momento, que es parte de los avances para defender a la mujer argentina, se sacaron una foto. El color de parte de sus vestimentas fue el rojo sangre, simbólico del tema tratante. Claro que los que no saben de qué se trataba podrían haber pensado que eran de River, o que eran simpatizantes de la guerrilla, vistieron a los alumnos, profesores, más forradas las sillas, en el acto de fin de Ciclo Educativo 2020 de Nivel Secundario y BLA Escuela “Mariano Ferreyra” para adultos, barrio “Emerenciano” de Resistencia Chaco, con la imagen del Che Guevara en remeras y paneles.

Todas estas demagógicas propuestas que se están haciendo, son variaciones sobre un mismo tema, y es nada más y nada menos que infiltración ideológica para hacerles creer a las mujeres, que las están defendiendo de la explotación capitalista, porque si están indispuestas y no asisten al trabajo, o se deben retirar, eso es pérdida de producción. En el caso de los estudiantes, es adorar a un defensor de sus derechos al estilo de un ídolo y justiciero del Far West, modus actual de la revisión de su accionar en el país.

Meterse con la menstruación y sus días, en los que ciertamente la mujer tiene un estado especial, no es motivo para darle trabajo a tantas mujeres partidistas que se sienten salvadoras de la mujer trabajadora menstruante, como si tuviera una enfermedad.  Los días de pérdida de sangre deberán ser pagos, como el aborto gratuito por el Estado. Pregunto:¿El Estado no se está metiendo demasiado en las bombachas de las mujeres y en la cama de las mismas? ¿Si las que hoy somos mayores, o sea menopáusicas o amenorreicas, el mismo Estado nos pagará las menstruaciones retroactivas de décadas? La verdad es que sería una buena entrada de plata por lo gastado en los adminículos comprados para depositar la sangre perdida y los días que sí fuimos a trabajar a pesar de todo.  Es que antes no había funcionarias para esa parte del programa feminista de ahora. Había que ocuparse del voto de la mujer, que no fue un invento peronista sino socialista, de los tres meses pagos por maternidad, que hoy también lo hay en menor escala por paternidad, y otros beneficios. El día pago por menstruación, es el bono que faltaba para colgar en Navidad entre el pan dulce y la sidra. Claro, que como son parecidos a los barbijos, cuidado con confundirlos, porque los que obsequiaran tendrán la publicidad de la mano benévola del que los otorga.

En realidad, este Ministerio de la Menstruación aparece cuando el estado está tan empobrecido, que juega a enriquecerse para ganar futuros votos, y los de las mujeres que piensan del ombligo para abajo, son un buen clientelismo, y las que lo son del ombligo para arriba con lo que el estado paliativamente soluciona con dádivas y no con el empleo, también lo son. En realidad, repito, este no es un país tan rico para tener tantos empleados costeados por los ciudadanos, como si fuese un imperio, con el agregado de la quita de impuestos a la Ciudad de Buenos Aires, para que se convierta en aldea.

La menstruación se define en embriología como el llanto del útero defraudado, y cuidado que, si se continúa con la demagogia, pronto se controlará que las mujeres no la tengan, porque gobernar es poblar. En honor a la verdad, en este país el calendario de celebraciones es interminable, y faltaba otro Ministerio que supongo tendrá a la entrada un apósito de los de antes, un tampón de ayer y una copa menstrual, última moda en el recogido del flujo menstrual. Porque hubo avances para ayudar a las mujeres en esos días. Y entre tanta cháchara y justicia social que se propone, lo mejor es abaratar, pero no regalar lo que hay que usar desde que Eva vino al mundo y sangró cada treinta días. 

INVITADA
Martha Wolff
Periodista y escritora