Tenía 18 años,
Tomás Alarcón, un futbolista de 18 años, fue asesinado de una puñalada tras intentar mediar en una pelea.
Todo comenzó cuando Tomás salió a bailar con su grupo de amigos. Al cierre del boliche, una joven los invitó a continuar la reunión en una pileta de un edificio ubicado frente al hospital. El grupo permaneció en ese lugar hasta el mediodía momento en que decidieron retirarse y se desencadenó el conflicto en la vía pública.
Tomás no tenía intenciones de pelear, lo que hizo fue intentar separar a su amigo, Dante, quien estaba a punto de recibir una fuerte golpiza en medio de una discusión cuyos motivos aún no están claros. Un joven de 19 años, identificado como Rodrigo Borg es el único detenido por el caso, extrajo un cuchillo y le dio un puntazo letal en el pecho.
Un amigo de la víctima cargó a Tomás en sus brazos y corrió los pocos metros que lo separaban de la guardia del Hospital Zonal Ramón Carrillo. A pesar de los esfuerzos de los médicos, el adolescente falleció apenas unos minutos después de ingresar debido a un shock hipovolémico provocado por una hemorragia interna irreversible.
Mientras la policía iniciaba las pericias en el lugar, los padres del presunto asesino tomaron una decisión al enterarse de lo ocurrido. Subieron a su hijo a un auto blanco de la familia y lo trasladaron hacia la comisaría para que se entregara. Antes de llegar lo detuvo la policía. El joven, que no pertenecía al grupo de amigos de la víctima, quedó aprehendido de inmediato y se logró secuestrar el arma blanca que habría sido utilizada para el ataque.
Pasó en Bariloche




