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miércoles, 14 de octubre de 2026
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Mató a su pareja. sus hijos dormían al lado y confesó el femicidio.

Intentó justificarse con una insólita coartada en la comisaría.

Rubén Ricardo Carrizo asfixió con una almohada a su pareja, Karen Romina García, de 32 años, en su vivienda del barrio Villa del Carmen, en Santiago del Estero, mientras los cuatro hijos pequeños de la víctima dormían en la habitación de al lado.

Tras cometer el femicidio durante la madrugada, el agresor huyó del lugar, deambuló por distintas zonas y se refugió en la casa de su madre en el barrio La Católica.

Poco después, acompañado por un familiar, Carrizo se presentó en la Comisaría 3ª y confesó el asesinato ante los efectivos de guardia.

Una falsa coartada para justificar el crimen

Al momento de entregarse, el femicida alegó ante los uniformados que atacó a la mujer porque ella le había confesado supuestamente haber provocado un incendio en la vivienda meses atrás.

Sin embargo, los familiares de la víctima desmintieron de forma categórica la versión del detenido y aclararon que aquel episodio fue un accidente provocado de forma involuntaria por una de las nenas con un encendedor.

La fiscal de Violencia de Género e Intrafamiliar, Lucía González Farías, desestimó la coartada e imputó formalmente a Carrizo por el femicidio.

El desgarrador hallazgo en la habitación

Antes de la entrega del asesino, allegados a Karen García acudieron al domicilio alarmados por la falta de respuesta a los llamados.

Al forzar la puerta de entrada, encontraron a la víctima sin vida sobre la cama matrimonial con rastros de sangrado en la boca. Los médicos de emergencia confirmaron que llevaba varias horas fallecida.

La Justicia dispuso el traslado del cuerpo a la morgue judicial para la autopsia correspondiente y ordenó pericias psicofísicas sobre el detenido.

Los cuatro hijos de la víctima, de entre 1 y 9 años —uno de ellos con condición del espectro autista—, quedaron bajo la custodia y contención de su abuela materna.

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