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martes 1 de diciembre, 2020
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Mujica y Sanguinetti renunciaron como senadores.

Adversarios por mas 6 décadas se abrazaron en el Palacio Legislativo

Los expresidentes de Uruguay José Mujica y Julio María Sanguinetti, renunciaron a sus bancas de senadores.

En el caso del «Pepe» para retirarse de la vida política en una decisión precipitada por la pandemia de coronavirus.

Sanguinetti para dedicarse a «otras tareas».

Ambos líderes y adversarios políticos hicieron a un lado los protocolos sanitarios y sellaron el fin de una etapa con un fuerte abrazo en la Cámara, frente al aplauso de todos los legisladores que se pusieron de pie.

Describieron la jornada como «día histórico», «gesto único» y «reflejo de la democracia».

La rivalidad política entre Mujica, por el Frente Amplio (FA), y Sanguinetti, por el Partido Colorado (PC), estuvo presente hasta último momento.

Tras las elecciones de 2019, el FA -en el poder durante 15 años- debió dejar el Gobierno a manos de la coalición liderada por el centroderechista Partido Nacional y de la cual Sanguinetti fue uno de los principales impulsores.

Mujica dimitió a su escaño y se retiró definitivamente de la política activa, en una decisión acelerada debido a su edad, a la pandemia de coronavirus y por padecer una enfermedad autoinmune.

«Esta situación me obliga, con mucho pesar por mi honda vocación política, a solicitar que gestione mi renuncia a la banca que me otorgó la ciudadanía», escribió el funcionario, de 85 años, en una carta leída en sesión extraordinaria del Senado.

«Me está echando la pandemia. Ser senador es hablar con gente y andar por todos lados. Estoy amenazado por todos lados: por la vejez y por mi enfermedad. Si mañana aparece una vacuna yo no me puedo vacunar», agregó el dirigente del Frente Amplio (FA).

Mujica, quien llegó a la Presidencia siendo uno de los políticos más populares y, a la vez, más resistidos del país por su pasado guerrillero.

Alcanzó proyección internacional por mantener un estilo alejado de los protocolos y sus discursos volcados a los valores humanos.

«En mi jardín hace décadas que no cultivo el odio, el odio termina estupidizando porque nos hace perder objetividad ante las cosas, el odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye», sostuvo.

«He pasado de todo en la vida, estar seis meses atado con alambre con las manos en la espalda, irme de cuerpo por estar en un camión, estar dos años sin que me llevaran a bañarme y tener que bañarme con una taza. He pasado de todo, pero no le tengo odio a nadie y le quiero transmitir a los jóvenes que triunfar en la vida no es ganar sino levantarse cada vez que uno cae», finalizó.

Durante su adiós, también aseguró que se ve como «un consejero» de sus compañeros del Movimiento de Participación Popular (MPP).

Sanguinetti, el líder de la restauración democrática después de 12 años de dictadura (1973-1985) y dos veces presidente de Uruguay por el PC.

El dirigente también se tomó algunos minutos para despedirse del Senado y agradecer «el clima de respeto» que se mantuvo durante los meses de pandemia.

«Por la presente vengo a renunciar al cargo de senador que actualmente ocupo. Me motiva principalmente la necesidad de atender la secretaría general del Partido Colorado, mis actividades periodísticas y corresponsalías editoriales», escribió en su carta de renuncia leída en la sesión extraordinaria.

Sanguinetti, de 84 años, fue el primer mandatario posdictadura tras unas elecciones con candidatos proscriptos por el régimen; se erigió entonces como líder de la restauración democrática y fue reelecto en 1995.

«Ustedes dirán ¿por qué este señor privilegia su partido y no disfrutar de este cuerpo? (…) Y es porque siento un enorme deber hacia mi partido y una profunda convicción sobre la importancia de los partidos políticos en la vida democrática», aseveró.

«El concepto de representación política hoy está en crisis. El ciudadano hace un Facebook y cree que con eso es partícipe de un diálogo universal y tiene la falsa sensación de ello. Y más que nunca entonces nos tenemos que aferrar a las ideas», resaltó Sanguinetti.