Santo en la Web y en la Red

21 de abril, 2024

Presidente Fernández vs Presidente Ecuador. Cruce con dos cartas duras. Nada diplomáticos. Buenos modales para severas imputaciones.

Nada se sabe de la refugiada que fugó de nuestra embajada.

Tras el conflicto por la fuga de la exministra condenada María de los Ángeles Duarte (que estaba refugiada en la Embajada argentina de Quito) crece la tensión diplomática entre Ecuador y Argentina por el arribo del ex mandatario Rafael Correa a Buenos Aires.

Correa desembarcó en la ciudad para participar de un foro de derechos humanos que reúne a 150 conferencistas y líderes mundiales, organizada por el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH Unesco).

Esta situación, en la que el ex presidente ecuatoriano se mostró junto al presidente Fernández provocó una fuerte reacción del Guillermo Lasso, presidente de Ecuador que se expreso al respecto en su cuenta de Twitter.

“Me apena mucho que Alberto Fernández, presidente de la Argentina, haya puesto por delante su amistad personal e identidad política con Rafael Correa, por sobre la relación fraterna entre los pueblos de la Argentina y de Ecuador”

Tras este mensaje, el presidente Alberto Fernández envió una carta a su par ecuatoriano.

“Con más pesar que placer he leído sus comentarios originados en la salida de Ecuador de María de los Ángeles Duarte quien se encontraba refugiada en la embajada argentina en Quito y a la cual Argentina había concedido asilo político por razones humanitarias”.

“Necesito poner de relieve que en nuestra embajada se encontraba refugiada una persona que gozaba de plena libertad. No tenía la Argentina ni el deber de custodia sobre ella ni ninguna capacidad de acotar sus movimientos”.

“La salida de la señora Duarte de la sede de la embajada escapa absolutamente a la voluntad y a la capacidad de decidir de las autoridades”.

“La reacción desmesurada del señor Presidente de expulsar al embajador argentino es lo que verdaderamente lastima el buen vínculo que argentinos y ecuatorianos mantendremos a pesar suyo. La gravedad y la injusticia de esa decisión demuestra que es su exceso lo que verdaderamente lastima la relación de nuestros pueblos”.

“Esta situación es fácil de remediar. Solo con que reflexione sobre lo que ha hecho y corrija el error bastará”.

“Además, si es que me lo permite, debería buscar a los responsables de su administración que no tuvieron la debida diligencia para impedir la circulación libre de una persona cuya captura reclamaban. Allí están los responsables. No en Argentina”.

“Sabe usted el respeto que le dispenso. Sabe también que quiero que la institucionalidad ecuatoriana se preserve. Pero quiero que sepa también que a todos debe lastimarnos que en su Patria, como en la mía, como en Brasil o como en Chile la Justicia se haya puesto al servicio de quienes persiguen opositores”

“Reciba estas palabras con el sincero afecto de siempre. Haga el esfuerzo de no mezclar ese incidente producto de la impericia de oficiales del estado ecuatoriano con el amor que a nuestros pueblos vincula”.

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Dura respuesta del mandatario ecuatoriano que no tardó en llegar.

“Usted me dijo a mí el martes 14 que desde el sábado 11 sabía que ella había salido de su embajada hacia Venezuela, mientras sus autoridades dieron otras versiones”.

“Cuánto habría agradecido que usted me llamase tan pronto sucedió el incidente de la salida de su ‘huésped’. No lo hizo, y usted sabrá las razones”.

“Generar un incidente por poner la ideología de sus funcionarios por delante de lo que nuestros pueblos necesitan, es el verdadero error”.

“Y es que, en realidad, usted no debió autorizar la concesión del asilo político a una persona sentenciada por la justicia ecuatoriana, pues eso está expresamente prohibido por el artículo III de la Convención de Caracas, aún cuando le hayan querido dar ‘un carácter humanitario’”

“Colaborar en el escape de una persona prófuga de la justicia abona a la impunidad, un mal que afecta a la región y que merece principal atención y respuesta de nuestros gobiernos. Combatir la corrupción nunca será ‘persecución política’”.

“La historia será el mejor testigo de los caminos que cada gobernante decidió transitar”.

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