Según datos proporcionados por el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (Safyb), entre 2007 y 2016 aumentaron un 53% las ventas de medicamentos para dormir, entre ellos, las benzodiazepinas y otros hipnóticos.
En 2016, informa Safyb, se prescribieron 96 millones de recetas y se dispensaron 120 millones de envases de 30 comprimidos de psicofármacos; 29,2 millones de indicaciones y 42 millones de unidades correspondieron a inductores del sueño.
Las consecuencias de este sobreuso de los hipnóticos generan tolerancia y crean dependencia física y psicológica. Por otro lado, duplican el riesgo de caídas, los problemas de manejo, su efecto se potencia cuando se mezclan con alcohol y su consumo crónico está asociado con mayor riesgo de deterioro cognitivo o demencia. Medicarse sin control y sin seguimiento es un peligro.
Daniel Cardinali, director de Docencia e Investigación de la Facultad de Medicina de la UCA e investigador del Conicet, destaca que la adictividad de estos fármacos es equivalente a la de la cocaína y el crack, y duplica la de la marihuana.




